La Federación Galega de Confrarías reclama medidas «urgentes» para paliar el incremento del precio de combustibles que «pone en riesgo la viabilidad» del sector pesquero artesanal.
En un comunicado, apunta que el sector pesquero artesanal ya está «atosigado después de un invierno infernal» en las costas por un tren de borrascas se encuentra con una subida de carburante a raíz de la guerra en Oriente Próximo.
«Los márgenes de beneficio en un sector como el pesquero artesanal son muy pequeños y cualquier variación en los costes fijos supone un duro golpe para los profesionales que ven mermar las ya escasas ganancias en pleno mes de marzo y después de los durísimos meses de invierno que hemos pasado en Galicia», lamentan las cofradías.
El sector reclama una actuación «urgente y contundente» por parte del Gobierno y que, al igual que países vecinos, «se publiquen medidas de apoyo a las empresas y/o autónomos del sector que aminoren esta situación de crisis en el sector pesquero y marisquero».
GESTIÓN DE EXCEDENTES DE MARISCOS
En otro orden de cosas, la Consellería do Mar informa de que publicará este miércoles en el Diario Oficial de Galicia (DOG) la orden por la que se regula la gestión de los excedentes procedentes del marisco, conocidos como ‘demasías’, «una norma que dota de seguridad jurídica una práctica habitual en el sector y refuerza el papel de las cofradías en la gestión sostenible de los recursos», destaca la Xunta en un comunicado.
Esta nueva regulación surge de una demanda histórica del sector, de forma que podrán destinar los ingresos obtenidos a la financiación de las actuaciones vinculadas a la gestión y conservación de los bancos marisqueros.
Entre otros aspectos, la orden define qué se considera excedente y ‘demasía’ en la actividad marisquera y fija las condiciones para su primera venta. Para ello, será necesario que la junta general de la cofradía correspondiente apruebe la inclusión de esta práctica como recurso económico de la entidad y que su régimen de comercialización se incorpore a los planes de gestión trianuales.
La norma también establece un sistema de control y trazabilidad que garantiza que antes de la primera venta de los excedentes no se superen, en ningún caso, los topes autorizados para cada especie, zona y jornada de extracción. Además, obliga a que los ingresos obtenidos se registren de forma diferenciada en la contabilidad de las cofradías y se destinen preferentemente a sufragar costes asociados a la actividad marisquera, como la vigilancia de los bancos, la compra de semilla, las labores de selección y clasificación del marisco o los trabajos realizados en los puntos de control.

