Los incendios de las últimas semanas han afectado a prácticamente todas las industrias agrícolas de la provincia de Ourense y algunas de Lugo. Con la recogida de la cosecha programada para los meses de octubre — castañas — y noviembre –olivas –, los productores no se atreven a concretar el nivel de los daños.
En este contexto, fuentes consultadas de Castañas Moral, empresa de O Barco de Valdeorras, han explicado que «se ha perdido la producción», ya que una gran cantidad castaños han sido arrasados por los incendios. Esto afecta «muchísimo» a nivel económico, porque necesitan la producción para costear los gastos de la siguiente campaña
En esta línea, ha lamentado que el sector de la castaña «se está abandonando», porque la gente joven «no quiere trabajar en él», y la mayor lo acaba dejando. También, han reprochado la «falta de actuación», y es que desde los incendios de hace tres años el monte no se ha limpiado.
Por su parte, Castañas Rafael ha trasladado que hasta que no llueva y se pueda hacer una valoración de la situación no se sabrá el nivel de las pérdidas. Aunque destacan que el castaño es un árbol «duro», el impacto del humo y la temperatura puede afectarle a su fruto.
En la parroquia de Bendollo, del municipio de Quiroga (Lugo), la productora Aceites de Quiroga ha explicado a Europa Press que ardieron 50 olivos, todos ellos eran árboles jóvenes. Una cifra que, dentro de lo que cabe, celebran: «podía ser peor, el fuego estuvo a 50 metros de las casas».
Ahora estiman una pérdida de alrededor de 50 litros de aceite, aunque preocupa que el fuego haya afectado a los restantes. Hasta la cosecha –que se realizará en noviembre — «todavía hay tiempo, ahora necesitan agua».
ESPERAN QUE EL AÑO QUE VIENE VUELVAN A BROTAR
Por su parte, Dosi Veiga, de Leiras de Progo — entidad que recupera fincas en Riós para devolverle la vida — ha explicado que en su caso el fuego afectó a tres de sus fincas, en mayor o menor medida.
En alguna de ellas el daño ha sido parcial, pero en otra, con 110 castaños, el incendio chamuscó o bien la parte superior o la base. Asimismo, recalca que la superficie que más ardió fue la colindante con una finca abandonada llena de arbustos.
Las previsiones es que este año no haya cosecha de castañas, ya que el calor «somete al árbol a estrés», pero dado que es un árbol «muy resistente» espera que el año que viene vuelvan a brotar.
«ARDIERON CASTAÑOS CENTENARIOS»
En esta línea la alcaldesa de Larouco, Patricia Lamela, ha confirmado que ardieron más de 250 olivos en el municipio, todos ellos de consumo propio. «Además del disgusto, con esa cosecha no compraban aceite en todo el año», ha señalado.
Los castaños también han sufrido pérdidas en el municipio, y es que formaban parte del monte próximo a la zona cero. Además, en las parroquias de Seadur y Freixido, ha ardido la totalidad del terreno –salvo las viñas –, llegando a quemar a castaños centenarios.