La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, ha dictado sentencia este miércoles en la que condena a L.V.V.M. a una pena de 2 años de prisión por un delito de abusos sexuales a una menor a la que entrenaba, y a la que hizo tocamientos. La ejecución de la pena de prisión ha sido suspendida y no tendrá que ingresar en la cárcel.

Así, en una vista de conformidad, la Sala ha resuelto condenar al procesado a 2 años de cárcel, así como a la pena de inhabilitación durante 5 años para desempeñar profesión u oficio que implique un contacto regular con menores. Además, el tribunal le estableció la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima durante 5 años.

Con respecto a la responsabilidad civil, el Tribunal ha determinado que no ha lugar, puesto que el acusado ya consignó 6.000 euros para indemnizar a la víctima. Precisamente por eso, en la sentencia se le ha aplicado el atenuante muy cualificada de reparación del daño.

La Audiencia ha acordado, también con la conformidad de las partes, suspender la ejecución de la pena de prisión, de manera que este entrenador no entrará en la cárcel. A cambio, no podrá delinquir durante 2 años y deberá someterse a un programa de reeducación.

HECHOS

Según el escrito de acusación pública, L.V.V.M. fue entrenador de fútbol femenino durante varios años. En la temporada 2020-21 entrenó a un equipo integrado por niñas menores de edad, con las que se comunicaba a través de un grupo de WhatsApp.

La relación del acusado con las niñas y con sus familias iba más allá del ámbito deportivo, ya que el entrenador organizaba reuniones tras los entrenamientos o partidos para tomar algo o cenar, a las que también acudían los padres de las menores. Asimismo, con frecuencia llevaba en su propio vehículo a jugadoras a los entrenamientos.

El hombre empezó a interesarse de manera especial por una de las niñas, de 15 años de edad, a la que preguntaba si tenía novio o qué hacía por las tardes, contactando con ella a través de la aplicación Telegram. En una ocasión llegó a comentarle que tenía que decirle una cosa «que no era muy apropiada» y le pedía que borrara las conversaciones que mantenían.

El 22 de junio de 2021, el acusado le envió mensajes asegurando que le iban a echar del equipo por no tener afinidad con la directiva y preguntándole a la menor si le seguiría en caso de que se fuera a otro club. En la tarde de ese día, el entrenador recogió a la joven para llevarla al entrenamiento y, cuando iban los dos solos en el coche, él la agarró por el dedo meñique varias veces, aunque la niña retiraba la mano al sentirse incómoda.

TOCAMIENTOS

En el viaje de vuelta, tras el entrenamiento, el acusado nuevamente volvió a cogerle el dedo y, en esa ocasión, apoyó su mano en el muslo de la niña y empezó a acariciarla, sin darse cuenta de que la menor le hizo una foto con su móvil. El acusado fue subiendo la mano, hasta introducirla por debajo del pantalón corto de la niña y le apartó la ropa interior para introducirle los dedos en la vagina, momento en el que la víctima le apartó la mano.

El entrenador se dirigió a ella para pedirle que no dijera nada, porque podría ir a la cárcel y tener problemas para seguir entrenando, aunque le propuso volver a tocarla.

La menor contó lo ocurrido a su madre, que pidió explicaciones al aludido. Éste le envió un mensaje al día siguiente, asegurando que no había sucedido nada y que se había generado una «situación rara por la confianza», al tiempo que se lamentaba y pedía que no trascendiera lo ocurrido.