El vecino de Santa María de Piñeiro, en O Corgo, acusado de agredir sexualmente a una mujer con discapacidad negó los hechos y mantuvo este que las relaciones fueron consentidas. El juicio arrancó este martes en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo.

La Fiscalía solicita 13 años de prisión por presuntamente haber agredido sexualmente a esta mujer, que presenta una discapacidad intelectual del 65 por ciento, en un alpendre próximo al domicilio de ambos, en esta parroquia de O Corgo. Además pide 8.000 euros de indemnización y una orden de alejamiento durante 15 años.

Según la acusación pública, los hechos se registraron sobre as 17,00 horas de 9 de noviembre de 2016, cuando el procesado se encontró con la mujer y le pidió que le acompañara a un alpendre con el propósito de mantener relaciones sexuales, a lo que ella se negó.

La Fiscalía sostiene que, en ese momento, la amenazó con publicar unos vídeos de ella, difusión que ella temía.

En el juicio, el hombre (S.S.L) admitió que mantenía una relación «buena» con la mujer (eran «primos segundos») y que la que consideraba como una «persona normal» y «como otra cualquiera».

El acusado atestiguó que fue ella la que empezó a hablar con él y que comenzaron a «besarse», para después irse a un ‘pendello’ donde consumaron su relación.

El hombre negó haberla amenazado con exhibir videos comprometedores o forzarla y sujetarle las manos y precisó que fue ella la que se tumbó encima de un chaleco que había colocado el mismo y que, tras acabar y despedirse, «ella se fue a su casa».

La abogada, Mari Sol Luaces, anunciaba antes de entrar en la sala que iba a pedir la libre absolución, debido a las versiones facilitadas por la supuesta víctima.

«Hizo llegar a la Guardia Civil una carta en la que ella reconocía que había sido cosa de dos, que fue ella la que quería, que pedía disculpas y que no quería que continuara el tema y a pesar de esa carta el tema continúo», explicó

La letrada aseguraba que ella facilitó «distintas versiones de lo que ocurrió».

«Habla de que la pegó, que la arrastró, que la tiró al suelo y la arrastró, en otras denunció que la amenazó con divulgar unos videos y que por miedo aceptó y ella reconoce que nunca vio esos videos, y que no le consta que existan, y la defensa se basa en que no hay ninguna prueba de cargo porque además el informe forense dice que no se advierten lesiones».

Por su parte, la acusación particular mantiene la petición de la Fiscalía. En cuanto a la carta a la que alude la defensa, que exoneraría al acusado, asegura que la misiva «fue obligada» por un familiar de la víctima.