El acusado de intentar matar a su mujer en Arzúa con un cuchillo en 2018 ha alegado no recordar nada del día de los hechos en el juicio celebrado en la sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña. El fiscal pide ocho años de cárcel por un delito de homicidio en grado de tentativa a la que era su mujer desde hacía «unos 50 años».

«Me acuerdo de estar en el hospital y me dijeron que tenía una herida en el cuello», ha relatado el procesado a preguntas del Ministerio Fiscal, al tiempo que ha insistido en que no recordaba qué había pasado. El hombre, que acudió a la vista en silla de ruedas, también explicó que actualmente vive en una residencia.

La víctima, que ha declarado como testigo y por videoconferencia, ha manifestado acogerse «al derecho de no declarar». El juez y el fiscal le advirtieron de que tenía la obligación de contestar a las preguntas y decir la verdad por haber renunciado a ejercer la acusación particular en el proceso judicial.

La mujer confirmó que su marido cogió un cuchillo en el domicilio que compartían ambos el día de los hechos, pero añadió que no se acordaba de «muchas cosas» por estar, ha señalado, «en tratamiento por la depresión». Sí que afirmó que el hombre fue hacia ella y que intentó «defenderse», que le quitó el cuchillo y que él cogió otro, tal como recoge el escrito de calificación.

Tras insistentes preguntas del fiscal y el juez, admitió que había sido su marido quién le había causado los distintos cortes que sufrió aquel día. También aseguró que dos vecinos la auxiliaron en la calle y llamaron al 112 y dijo no reclamar ninguna indemnización.

El fiscal solicita 14.210 euros como compensación por los daños físicos y psicológicos, así como la prohibición de acercarse a 300 metros o comunicarse con ella, así como vivir en el mismo municipio, durante diez años.

CUCHILLADAS

Según el escrito de calificación del Ministerio Público, la pareja, que llevaba «unos 50 años» casados y residía en Arzúa, mantenía una discusión en noviembre de 2018 que se «elevó de tono» hasta que el procesado manifestó que «era el fin de su matrimonio» y que «la iba a matar». Ella, «pensando que su marido no sería capaz de cumplir lo anunciado», añade el documento, le replicó «pues mátame».

El procesado, relata el fiscal, cogió «un cuchillo de cocina» y ambos forcejearon hasta que ella se lo quitó de la mano. Con otro cuchillo y «con intención de acabar con la vida de su esposa», «se lo clavó en el tórax» en un lugar «próximo al corazón» aunque no lo alcanzó. Tras otro forcejeo, la mujer recibió «nuevas cuchilladas» en el glúteo izquierdo «de bastante profundidad» y otra en la mano izquierda y también recibió «algún mordisco».

La mujer logro salir a la calle «para buscar auxilio» mientras el hombre, recoge el escrito, se realizó a sí mismo «un corte profundo en el lado izquierdo de su cuello». La víctima sufrió varias heridas que tuvieron un tiempo de curación de 26 días con «tratamiento médico y quirúrgico» con puntos y varias cicatrices de hasta tres centímetros.