La Asociación de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE) y la Federación Española de Centros de Enseñanza de Idiomas (FECEI), piden a las comunidades autónomas que están adoptando medidas restrictivas de la movilidad por la pandemia, que consideren el aprendizaje de idiomas como actividad no sometida a las limitaciones que en cada caso se puedan establecer.

A su juicio, es necesario que las comunidades reconsideren estas limitaciones y reconozcan de forma explícita el valor que tienen las academias de idiomas, dentro del sector de educación no reglada, y por tanto con todos los derechos a prestar sus servicios de manera presencial.

Ambas organizaciones sugieren como modelo más adecuado el que ha aprobado la comunidad autónoma de Andalucía, que en su Orden del 8 de noviembre (artículo 6.3) exceptúa del cierre general decretado a partir de las 18.00 horas a los «centros de formación profesional, conservatorios, escuelas de idiomas, academias y demás centros similares».

En una línea muy similar se ha posicionado el País Vasco en el artículo 8 de su Decreto del 26 de octubre, que reconoce la posibilidad de actividad presencial a las academias de idiomas y otros centros de formación no reglada, con la limitación de reducir el aforo a un máximo de 25 personas por aula.

«Para las academias de idiomas, el segmento horario de 18.00 a 22.00 horas es fundamental, pues en el mismo se agrupan la mayoría de los alumnos de nuestros establecimientos, que casi siempre dedican el resto del día a sus trabajos o a cursar estudios reglados», indica el presidente de FECEI, Scott Markham.

En este sentido, FECEI dice haber reportado «la práctica inexistencia de brotes de COVID-19 en los centros que representa», en los que se aplican un protocolo de seguridad sanitaria «muy estricto», a cuyo cumplimiento también contribuye el propio perfil de sus usuarios y el hecho de que la media de asistencia es solo de 2 ó 3 horas a la semana, según afirma la Federación.