El entrenador deportivo acusado supuestamente de abusar sexualmente de una menor, de entre 15 y 16 años, en 2016 en Ribadeo (Lugo) ha negado los hechos en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Lugo, y ha alegado que fue ella la que le intentó besar y él la rechazó.

El procesado, J.F.M.R., que se enfrenta a una pena de cinco años de prisión que pide la Fiscalía y dos años y medio más que solicita la acusación particular, relató como se fraguó una «amistad deportiva» con la menor que «pasaba muchas horas» en el pabellón donde entrenaba a fútbol sala, proponiéndole él que «si quería» ayudarle en las escuelas deportivas de Ribadeo donde trabajaba.

«Poco a poco hicimos amistad en el aspecto deportivo, pasábamos mucho tiempo en el pabellón (de Ribadeo) y un día en el local de material deportivo, ella intentó besarme y la rechacé. Le retiré la cara, ella se vio cortada y marchamos», ha declarado en la vista oral.

El acusado ha asegurado que «no» le hizo «mucho caso» a la menos que «a los pocos días faltó a un entrenamiento (era portera de fútbol sala)» y le preguntó que había pasado a lo que respondió la pequeña que «había salido con una amiga y había tomado unas pastillas» que él interpretó que era «droga».

También ha manifestado que la víctima le enviaba mensajes, en los que decía «que por mí lo daba todo», lo que asustó al presunto abusador, según ha declarado. «Me metía miedo que una joven de 16 años diga que se quitaba la vida si no le prestaba atención», ha contado.

La Fiscalía mantuvo la petición de cinco años de prisión, una orden de alejamiento de 500 metros y una indemnización a la agredida de seis mil euros. La acusación particular, también por un delito continuado de abusos sexuales que se habría perpetrado entre julio de 2015 y enero de 2017, pide siete años y medio de cárcel, y una indemnización de 30.000 euros.

«TOTALMENTE INOCENTE»

Por su parte, el abogado del presunto agresor, Manuel García, antes del juicio ha manifestado a los medios que su cliente se declara «totalmente inocente». «Y lo intentaremos probar», ha abundado.

Su patrocinado, ha acreditado, que niega que mantuviera «ninguna relación», por tanto pide la libre absolución. «Yo entiendo que no existieron (las relaciones). Parto de que mi cliente se declara completamente inocente», ha concluido.