El Grupo Socialista registró en el Parlamento de Galicia su proposición de ley de medidas integrales contra el acoso y la violencia digital para prevenir, proteger a las víctimas «de inmediato», acompañarlas y reparar el daño.
Tal y como ha trasladado el PSdeG en nota de prensa, lo que ocurre en las pantallas no se queda en ellas, ya que «llega a la salud, la intimidad, el dinero, los estudios y el trabajo». De hecho, ha lamentado que «demasiadas veces» termina con la mujer cerrando sus cuentas y retirándose de la vida pública para sentirse segura.
«Rueda quiere presumir de la primera ley de España contra la violencia digital. Nosotros queremos una que funcione. A la víctima le da igual quién llegue primero. Lo que necesita es que la protejan ya, sin tener que esperar a una sentencia», ha subrayado la presidenta del PSdeG, Carmela Silva.
Para los socialistas el proyecto del Gobierno gallego, de 26 artículos, se queda en una regulación «general» sobre el acoso y la violencia digital. En cambio, su proposición, de 40, pone en el centro la violencia contra las mujeres y las niñas, incorpora la perspectiva de género en todas las actuaciones y «convierte las buenas intenciones en derechos que la víctima puede exigir».
Así, han señalado que se abordan aspectos como la atención integral, asistencia jurídica, respuesta inmediata, retirada de contenidos y reparación del daño.
Concretamente, han insistido, en «donde más se nota la diferencia» es en lo «urgente», es decir, frenar la difusión. El servicio de borrado de la huella digital que prevé la Xunta requiere una resolución judicial expresa, mientras que la proposición socialista establece que la Xunta garantizará un servicio especializado que ayude a la víctima a solicitar a las plataformas la retirada, el bloqueo, la desindexación o la limitación de los contenidos, y que haga seguimiento de esas solicitudes sin que se pierdan las pruebas.
«Cada hora que un vídeo íntimo sigue circulando es una hora más de daño. Por eso proponemos actuar ya, y hacerlo sin perder las pruebas», ha señalado la diputada Paloma Castro.
Además, la proposición llama por su nombre a las violencias que ya están aquí, como son la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, los contenidos sexuales falsos creados mediante inteligencia artificial –deepfakes–, la sextorsión, la geolocalización no consentida, la apropiación de cuentas, la revelación de datos personales, la violencia económica digital y las campañas coordinadas de acoso y descrédito.
«La violencia digital contra las mujeres no es virtual. Es violencia machista con herramientas nuevas y busca lo de siempre: controlar, humillar y silenciar. No vamos a aceptar que la salida sea que ella cierre sus cuentas y desaparezca. Quien tiene que parar es el agresor, no la víctima», ha afirmado la secretaria de Igualdad del PSdeG, Natalia González Beneitez.
Con respecto a las aulas, los socialistas han indicado que la prevención debe entrar en todas las etapas educativas, llegar a la universidad y hablar sin rodeos de consentimiento, pornografía, captación sexual e inteligencia artificial. Para ello, los centros contarían con protocolos para «detectar a tiempo, abrir canales seguros y actuar con urgencia sin revictimizar».
En este sentido, el texto socialista presta atención específica a las mujeres mayores, rurales, con discapacidad, migrantes o en situación de dependencia, y también a aquellas que tienen presencia pública, política, sindical o profesional. «Cuando atacan a una mujer en las redes para que calle, la agresión es contra ella, pero quien pierde es la democracia», ha remarcado Silva.
También, se incide en que vivir en un municipio pequeño «no puede significar tener menos protección». Por eso, se expone que las nuevas funciones de los ayuntamientos irán acompañadas de los medios económicos y técnicos necesarios y, de ser necesario, de personal.
Con todo, la proposición tendrá que superar ahora el trámite de toma en consideración en el Pleno. «El PP tiene mayoría para votarla en contra. Lo que ya no podrá decir es que no había alternativa», ha concluido Castro.

