La eurodiputada del BNG Ana Miranda ha trasladado a la Comisión Europea una pregunta en la que reclama que se excluya a la flota de bajura de los Totales Admisibles de Capturas (TAC) y de las cuotas pesqueras, algo que, considera, debería ser parte de una «reforma urgente» de la Política Pesquera Común.
En su comunicación oficial, Miranda ha preguntado «como la Comisión pretende aliviar la presión que sufre la flota de bajura en la próxima Política Pesquera Común» y si «la Comisión prestará atención a las demandas del sector a pequeña escala, lo que significa excluirlo de los TACs y de las Cuotas».
«La flota de bajura representa entre lo 70% y el 80% de las embarcaciones en Europa, generando la grand mayoría de los empleos en el sector pesquero y ofreciendo la mayor parte del valor añadido», explica la eurodiputada del BNG en la pregunta oficial a la Comisión Europea. En Galicia, la flota de bajura la forman unos 3.500 barcos, en su mayoría de menos de 12 metros de eslora.
Aunque «sólo representan alrededor de un 6% del volumen total de capturas y su impacto medioambiental es bajo», argumenta el BNG, este sector está incluido en el sistema de Totales Máximos de Capturas (TACs) y de las Cuotas.
MEDIDAS PARA MARISQUEO
En una iniciativa «en defensa de los sectores productivos de Galicia», Ana Miranda demanda también de Europa medidas de protección con las que «garantizar la viabilidad del marisqueo», ante el impacto de las condiciones climatológicas excepcionales de este año y «los problemas estructurales que reducen su rentabilidad».
«Como ya exigimos desde el BNG hace sólo diez días en la Eurocámara, la Unión Europea debe proteger este sector, poner en marcha medidas de urgencia que garanticen su viabilidad, como son protocolos de vaciado y limpieza de los embalses para reducir la salinidad de las rías o darle prioridad en la distribución del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de la Acuicultura, el FEMPA», destaca Ana Miranda.
Las abundantes lluvias en invierno provocaron grandes arrastres de arena y de bivalvos en las rías y bajaron la salinidad de las aguas, provocando un aumento de la mortalidad del marisco. Durante el verano, las altas temperaturas del mar redujeron el afloramiento y, por lo tanto, el marisco, agravando la situación del sector. Además, el sector marisquero «sufre los cierres continuados de los bancos o las pérdidas, del 17% este año, de las licencias para mariscar».

