El catedrático de Derecho Constitucional y exministro de Justicia, Franscisco Caamaño, ha considerado necesario actualizar el Estatuto de Autonomía de Galicia para «adaptarlo a la gente». «No hay nada peor que hacer que una norma sea un jarrón chino apartado en una esquina», ha asegurado.
«Las normas se hacen para la gente, tienen que adaptarse para la gente y vivir con la gente. Y tener algo que está apartado es la mejor forma de que se olvide», ha manifestado este viernes durante las jornadas sobre autogobierno y financiación organizadas por el PSdeG con motivo de los 45 años del Estatuto de Autonomía de Galicia.
Francisco Caamaño ha iniciado su intervención haciendo un repaso sobre el camino «nada fácil» iniciado durante el gobierno de la preautornomía por parte del entonces presidente Antonio Rosón que terminaría con la aprobación de la actual norma en 1981. Un Estatuto del que ha reconocido que «no es el mejor» y que, pasado «mucho tiempo», se debe «mejorar», «sabiéndolo cuidar y con respecto a las generaciones pasadas que lo trabajaron».
Caamaño ha recordado que 45 años después de su aprobación siguen sin cumplirse todas las competencias que Galicia tenía atribuidas, lo que, en su opinión, da muestra de la «voluntad poco autonomista» del sistema. Además, ha llamado la atención sobre que esta norma no contemple a Europa.
En este punto, ha incidido en que las normas «tienen que adaptarse a la gente y vivir con la gente», toda vez que «tener algo que está apartado es la mejor forma de que se olvide». «Los estatutos, como las constituciones, necesitan ser renovados. Necesitan compromiso de las generaciones que tienen que vivir con ellas de forma que se renueve no tanto la literatura, sino el pacto y el compromiso» con estas normas, ha señalado.
En este sentido, Caamaño ha destacado que las normas permanecen en el tiempo en una sociedad democrática porque la gente «las vive» y ha apelado a renovar el compromiso de la gente de Galicia con su propio texto.
De este modo, se ha mostrado convencido de que lo más importante es la renovación de esta voluntad», que haga que «en la gente joven prenda la idea de que el estatuto» es suyo y no de sus abuelos.
RECONOCIMIENTO DE DERECHOS
Entre las cuestiones que Francisco Caamaño considera que se deben incluir en el Estatuto está el reconocimiento de derechos y deberes de los hombres y mujeres de Galicia. Así, ha abogado por reconocer el derecho a la salud en el Servizo Galego de Saúde (Sergas) y adaptar el derecho a la vivienda convencido de que «sería un buen mandato para condicionar las políticas de vivienda en los próximos años y diseñar a más largo plazo las necesidades reales de la gente».
También ha apostado por incluir derechos que ya figuran en otros territorios, como el derecho al agua, un derecho «fundamental» aunque «no esté en la Constitución».
«Por lo tanto, tenemos un catálogo de derechos que no están. Una serie de elementos económicos pero también medioambientales que no están», ha dicho para poner como ejemplo el reconocimiento del Parque Nacional das Illas Atlánticas, O Courel y otras zonas específicas para su protección.
Además, entre otra cuestiones, también ha llamado la atención sobre el hecho de que los gobiernos de otras comunidades tengan capacidad para dictar decretos leyes en situaciones de extrema y urgente necesidad. Al respecto, si bien ha reconocido «no ser muy partidario» de este tipo de normas, ha subrayado que «otros lo tienen y nosotros no».

