El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha afirmado que «respeta» la «opinión» que Icomos, organismo asesor de la Unesco en materia de protección del patrimonio cultural, pueda tener en relación a los permisos a la mina de Touro, pero ha dejado claro que primará lo que digan «los técnicos de la Xunta».
Lo ha manifestado, después de trascender la pasada semana que Icomos concluye que deberían anularse las autorizaciones de la Xunta a la mina de Touro al afectar al Camino de Santiago, además de recomendar realizar una Evaluación de Impacto Patrimonial «independiente» en la que participen las comunidades locales.
Rueda ha recordado que las opiniones de este tipo de organismos no son «vinculantes» y son respetables, pero no «más» que los informes de los técnicos de la Xunta que deciden frenar o favorecer el avance de un proyecto industrial.
A su juicio, «todas las opiniones deben ser escuchadas», pero considera que la última palabra debe ser la de los técnicos de la Xunta que pertenecen a un departamento «muy estricto», que ha dado «para atrás» a otros proyectos y que, en el caso de las autorizaciones de la mina de Touro, ha dicho que «es compatible» con el Camino de Santiago.
«Hay otras opiniones que también deben ser respetadas, pero en ningún caso son vinculantes», ha zanjado.

