El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha supervisado este martes el avance de las obras de conversión en autovía del corredor Brión-Noia, una actuación estratégica para mejorar la conexión entre el área de Santiago y O Barbanza, zona «por la que circulan 13.000 vehículos diarios y con una población de 160.000 personas que aumenta en verano».
Durante la visita a las obras que se están llevando a cabo en el primer tramo, que une Brión y Urdilde (Rois), el titular del Ejecutivo gallego, que estuvo acompañado por la conselleira de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, María Martínez Allegue, ha avanzado que la previsión del Gobierno autonómico es que esta nueva vía «pueda abrirse y entrar en funcionamiento durante el 2027.»
En esta primera fase, que supone desdoblar los primeros 4,9 kilómetros de esta vía de altas prestaciones y una inversión de 11,2 millones de euros, ya se ejecutó alrededor del 10% del total del proyecto, con trabajos centrados fundamentalmente en labores previas como el desbroce, drenajes o movimientos de tierras. La nueva infraestructura será similar a la autovía Santiago-Brión, disponiendo de dos carriles de 3,5 metros de ancho en cada sentido de la circulación.
Rueda ha defendido que, más allá de las cifras técnicas, lo verdaderamente importante de esta obra es el beneficio directo que supone para el día a día de las personas y para la mejora de su calidad de vida. «Las infraestructuras son para mejorar la vida de las personas, no para complicarla», ha indicado, antes de asegurar que construir autovías implica «más seguridad vial, más comodidad, más rapidez y más desarrollo».
APUESTA POR VÍAS DE ALTAS PRESTACIONES
El titular del Gobierno gallego ha enmarcado este proyecto en la hoja de ruta de la Xunta en materia de vertebración del territorio, a la que este año se destinan un total de 263 millones de euros para infraestructuras viarias.
Esta continuidad en las inversiones permitió, continúa la Xunta, que Galicia supere ya los 500 kilómetros de red propia de vías de altas prestaciones (VAP), logrando que «ocho de cada diez gallegos, vivan donde vivan, tengan una vía de alta capacidad a menos de 10 o 15 kilómetros de su lugar de residencia».
En este sentido, Rueda ha repasado otras actuaciones de relevancia que el Gobierno autonómico tiene actualmente en marcha o en previsión a lo largo de la geografía gallega, como las recién adjudicadas obras de prolongación de la Autovía da Costa da Morte entre Santa Irena (Vimianzo) y la AC-432 (36 millones).
También ha aludido al último tramo de la autovía Lugo-Sarria, entre Nadela y A Pobra de San Xiao, adjudicado hace unos días por 37,7 millones, o al segundo tramo de la autovía Santiago- A Estrada (AG-59) , en ejecución.
OTRAS INFRAESTRUCTURAS
Precisamente, en relación a la AG-59 ha sido preguntada, en el marco del acto, la conselleira Allegue, quien ha explicado que el tramo en el que se trabaja está «a punto de ser finalizado». «Se está ultimando y contamos con que antes del verano o en verano se ponga en funcionamiento ese segundo tramo. Y sabéis también que ya trabajamos en un tercero para dar continuidad a esta AG-59», ha apostillado.
Sobre el retraso, ha aludido a que las condiciones climatológicas del pasado invierno «no ayudaron para nada», dado que fueron «muchas las obras que se vieron suspendidas o paralizadas».
Sobre el entronque de la N-550 en Ordes, ha señalado que la Xunta está pendiente de ver «qué tiene que decir el Gobierno central». «Nosotros seguimos con nuestra planifación y ya sometimos a información pública esa variante que tiene que ser una realidad lo antes posible», ha zanjado.

