La alcaldesa de Cambre (A Coruña), María Pan, de Unión por Cambre, ha anunciado su renuncia tras un año al frente del consistorio después de que sustituyese en el cargo, también por dimisión, a Óscar García Patiño, del mismo partido.
En una carta dirigida a los vecinos, confirma que el día 3 presentará su dimisión «en un ejercicio de responsabilidad, respeto y cariño por mi pueblo». Y es que, sostiene, al explicar los motivos, en que «a pesar de tener avanzado mucho, la solución definitiva para devolver a Cambre la senda de la normalidad no acaba de llegar».
Como sostuvo en su momento su antecesor, considera que es el momento de echarse «a un lado» al entender que se están poniendo «palos en las ruedas» por parte de la oposición a su gestión.
«Lo hago para que los 11 concejales del PP, PSOE y BNG de Cambre, que están boicoteando sistemáticamente todas las soluciones que el gobierno de Unión por Cambre está poniendo encima de la mesa, tengan que situarse al frente y trabajar desde el gobierno».
En su misiva, hace una defensa de lo logrado citando, entre otras cuestiones, el pago de casi cinco millones de euros en facturas a través de expedientes llevados a pleno o la adjudicación del contrato para la limpieza de colegios y el centro de salud, así como la licitación de distintas obras.
«El ritmo de trabajo es alto pero, desde el pleno de noviembre, los 11 concejales de PP, PSOE y BNG de Cambre están echando abajo todo, pleno tras pleno, aferrándose a los informes técnicos en contra».
«Son una mayoría y tienen en marcha una estrategia política cuyo objetivo es desangrar al gobierno de Unión por Cambre sin siquiera valorar los daños colaterales que tiene para nuestro municipio el hecho de votar en contra del pago de facturas de servicios prestados o en contra de la creación de puestos de técnicos superiores», añade.
Mientras defiende que el consistorio no tiene «deudas» con entidades bancarias, alega que la situación por la que atraviesa obedece también a «una excesiva burocratización» e «interpretaciones cuadriculadas de las leyes, pero, sobre todo de una oposición sin sentido de servicio público».