La situación de los medios públicos gallegos, con recientes jornadas de huelga y de protestas y unos 250 viernes ‘negros’, ha sido motivo de controversia en la sesión plenaria de este miércoles, en la que el vicepresidente segundo de la Xunta, Diego Calvo, acusó al BNG de seguir el «manual trumpista» contra la CRTVG mientras que los nacionalistas acabaron por pedir la «dimisión» del miembro del Ejecutivo autonómico.

Así, en su intervención, la diputada del BNG María González Albert afeó el «clima» que se vive en la CRTVG, sentencias como la que dictaminó «vulneración» de los derechos laborales de un trabajador y sacó a colación un comunicado del Colexio de Xornalistas en el que se muestra la preocupación por el funcionamiento de los medios públicos.

En su respuesta, Diego Calvo acusó al BNG de querer convertir a la prensa en «chivo expiatorio» y de emprender una «ofensiva feroz, hostilidad y eliminar la credibilidad» de la CRTVG con el objetivo de «eliminarla». Además, les acusó de solo estar «verdaderamente preocupados» por que en las tertulias «hablen bien» de su líder, mientras «sus plataformas construyen un catastrofismo».

Diego Calvo, como ya ha hecho en varias ocasiones el director xeral de la CRTVG, Alfonso Sánchez-Izquierdo (con el mandato caducado), ha esgrimido las audiencias y resultados de la compañía, así como la valoración positiva de la audiencia, incluidos los telediarios con un 80% de consideración de rigor.

Mientras, Albert ha afeado que sacase a colación tensiones que hubo en la época del bipartito y las audiencias como argumentos, lo que le llevó a pedir la «dimisión» del vicepresidente segundo. «No es un problema laboral, es un problema que atenta contra la calidad de los medios públicos», ha reprochado la diputada del BNG, quien recordó que la ciudadanía es la «legítima propietaria» de la compañía.