Los primeros encuentros del nuevo presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, con los líderes de BNG, Ana Pontón, y PSdeG, Valentín González Formoso, han servido para ratificar, como verbalizaron los propios líderes a la salida, que la distancia entre los modelos del Gobierno autonómico y de los partidos de la oposición se mantienen pese a la marcha de Alberto Núñez Feijóo para liderar el PP estatal.

En todo caso, el mandatario autonómico, que aspira a fijar su propio ‘estilo Rueda’, sí ha incorporado algunos cambios en las formas de este tipo de cumbres, en relación a su antecesor. Ha optado por recibir a Pontón y a Formoso en el exterior del complejo administrativo de San Caetano y, en vez de debatir las propuestas en los sofás del despacho del presidente, las reuniones tuvieron lugar en una mesa de trabajo.

Pero más allá de las formas, el propio Rueda ha admitido que no se cerraron acuerdos concretos, como previamente habían verbalizado Pontón y Formoso. Así, ha constatado «coincidencia en cuanto a la preocupación por estos temas» y ha dado por conseguido «el apoyo» puntual de ambos dirigentes, o de uno u otro con mayor o menor intensidad en función del asunto, en algunas demandas que tiene en cartera para la reunión con Pedro Sánchez, aún pendiente.

Por ejemplo, con respecto a las convocatorias MIR ha destacado el respaldo de Pontón y Formoso, mientras que percibió con mayor intesidad el «apoyo» de Formoso con respecto a lograr respaldo de los Next para desarrollar los proyectos tractores pendientes en Galicia, y la proximidad de Pontón en demandas de competencias como la de costas o el traspaso de la AP-9.

Eso sí, ha constatado también que «no» dieron importancia a las infraestructuras pendientes –por ejemplo la extensión de la alta velocidad a las principales ciudades, para lo que resulta imprescindible la llegada de los trenes Avril, comprometida para junio–. «Y la tiene», ha contrapuesto.

Sus rivales políticos, pese a que han reconocido que apoyan estas cuestiones, han puesto más el foco en las visiones contrapuestas y en los distintos modelos de cada formación en los asuntos que son exclusivamente de competencia autonómica.

PONTÓN SE PREGUNTA: «¿PARA QUÉ NOS HA CONVOCADO?»

El encuentro con la líder del principal partido de la oposición parlamentaria en Galicia, el BNG, fue el segundo –primero tuvo lugar la cita con su homólogo socialista– y se prolongó durante una hora y media. Pero a la salida, Pontón, que llevaba una serie de propuestas en cartera sobre diversos asuntos, ha ratificado la ausencia de acuerdos.

«Después de 90 minutos de reunión, salgo preguntándome para qué nos convoca a una cita en la que no quiere llegar a acuerdos en asuntos de su competencia», ha admitido la nacionalista, antes de advertir de que si el presidente «quería una foto, la tiene», pero los gallegos, ha lamentado, «no tendrán» solución a sus problemas «por parte de la Xunta».

De hecho, Pontón ha afeado que Rueda ha puesto encima de la mesa «generalidades» y ha situado como lógico, sin dar demasiada relevancia, su apoyo a determinadas cuestiones que el presidente puso sobre la mesa: el BNG, ha remarcado, «siempre va a estar en defensa de los intereses de Galicia, gobierne quien gobierne en Madrid».

En cuanto a la cuestión concreta de las competencias de costas, por ejemplo, Pontón ha planteado que está de acuerdo pero también de «una agenda más ambiciosa», ya que ha detectado que con el actual Estatuto hay al menos «71 ámbitos» para reclamar materias. Y ha planteado una reforma, como también hizo Formoso.

Rueda no se ha cerrado en banda a hablar de ello, pero ha dicho que lo prioritario es resolver los problemas de los gallegos, al tiempo que destacaba que la competencia de costas se puede pelear sin modificar la carta estatutaria autonómica.

«PUNTOS DE DESACUERDO IMPORTANTES»

Por su parte, tras hora y cuarto de un encuentro que arrancó puntual, a las 17,00 horas, el secretario xeral del PSdeG, Valentín González Formoso, ha lamentado la existencia de «puntos de desacuerdo importantes» en ámbitos que, en su opinión, deben ser «esenciales» como la sanidad.

En una cita «cordial» pero no todo lo productiva «que hubiera deseado», Formoso ha destacado que solo observó «acercamientos» en cuestiones como la necesidad de que el Estado permita una mayor facilidad para realizar convocatorias extraordinarias de plazas MIR y en materia de fondos europeos. Pero incluso en este punto, el socialista ha advertido: «La Xunta no pude estar en un ‘simpa’ permanente con el Estado y los gallegos».

En esta coyuntura, volvió a enumerar las propuestas que los socialistas quieren impulsar frente al «colapso» sanitario, el modelo de residencias y en el ámbito económico, y ha lamentado que, una vez más, se ha constatado que el Gobierno que encabeza Rueda y los socialistas mantienen «una visión muy distinta de Galicia».

Aún así, ha dejado la puerta abierta a poder dar algún otro paso adelante, sentadas las bases del diálogo, en otros foros como el parlamentario.