El liderazgo de Ana Pontón al frente del BNG, que no tiene rival en la XVII asamblea y que renovará en su puesto por tercera vez, no obsta para que el plenario que este domingo se celebra en A Coruña haya acogido debates sobre los objetivos políticos de la organización con voces internas que demandaban un compromiso claro con la «construcción de la República Galega».

Pero la asamblea echó abajo las enmiendas llegadas desde puntos como la comarca de Vigo, Costa da Morte o Baixo Miño y se reafirmó en el «soberanismo» como «casa común del nacionalismo», en palabras de Rubén Cela, que fue el encargado de defender, en este punto, el documento base presentado por la dirección nacionalista para este plenario. «El BNG no es independentista», proclamó.

Frente a las voces en la asamblea que pidieron, como ha ratificado Europa Press, «conseguir una república gallega» y «descolgarse de España», Rubén Cela aseguró que no hay «camuflaje» en los textos y proclamó que «el BNG no es independentista».

«Esto es un frente político y la casa común de todos los nacionalistas», ha defendido, antes de esgrimir la vocación «soberanista» de la formación y los distintos caminos que se pueden defender todos ellos dentro de la organización: se puede defender con un estado, a través de un estado confederal, una confederación ibérica (como decía Castelao) o un modelo genuinamente federal.

Por ello, advirtió de que definirse como independentista «deja fuera» otras formas de la defensa nacionalista, al igual que si solo se apoya una vía confederal. «Ese nunca fue el camino del BNG», ha remarcado, remontándose a los documentos fundacionales de la formación para continuar, explicando en su rechazo a las enmiendas que iban en ese sentido, que para el BNG la soberanía no es votar un día en referendo, sino «un proceso de autoorganización del pueblo».

Además, en sus argumentos, Rubén Cela también advirtió de que el mundo está «lleno» de países independientes «que no son soberanos». Por ello, fijó la estrategia del BNG en conseguir «soberanía» en la que los gallegos gobiernen su destino, desde el poder ejecutivo hasta el judicial y económico.

BASE SOCIAL Y ELECTORAL

Uno de los objetivos marcados por la portavoz nacional, Ana Pontón, al inicio de la asamblea, y como así recogen los objetivos políticos, es la ampliación de las bases, lograr más militancia –este mismo domingo se repartieron hojas de afiliación entre la documentación entregada a los acreditados– y conquistar «la mayoría social» en la calle, con el fin de lograr alcanzar la Presidencia del Gobierno gallego en 2024.

En la introducción de la tesis política se recoge, precisamente, el «inicio del nuevo ciclo político» que con esta asamblea el BNG comienza o, en palabras de la portavoz nacional, el «despegue» tras la «resistencia y reorganización». En ese sentido, añade esa línea de la introducción, el BNG «tiene el gran reto colectivo de seguir apuntalando las correcciones positivas implementadas y agrandar la base social y electoral del nacionalismo».

Es precisamente en este punto en que varias comarcas quisieron introducir como complemento «y seguir acumulando fuerzas por la soberanía de nuestro pueblo, para dar nuevos pasos que abran camino a un proceso de ruptura democrática con el régimen español y a la construcción de la República Galega soberana», intención que fue rechazada por la mayoría de la militancia en el plenario.

En su discurso, Pontón, que subrayó que los militantes eran «los grandes protagonistas», destacó el «mérito» de la organización frentista, que tomó «decisiones valientes» y «supo leer e interpretar lo que estaba pasando». Y supo «ajustar táctica y mensaje, todos a una», proclamó, asimismo.

«MÁS ENTENDIBLES»

En el mismo sentido, la comisión redactora de los documentos políticos rechazó una enmienda de la comarca de A Coruña en la se quería hacer explícita la necesidad de «defender los intereses como pueblo y tener un futuro colectivo bajo un Estado Galego democrático, laico y republicano, la República da Galiza».

A cambio, propuso un texto alternativa para incorporar a los documentos políticos en el que se observa que «hoy son socialmente más entendibles y socialmente verosímiles algunas de las principales propuestas políticas, comenzando por la necesidad de disponer de la soberanía que permita decidir, solucionar nuestros problemas y defender nuestros intereses como pueblo».

«GALLEGOS Y GALLEGAS»

Por otro lado, una de las primeras cuestiones que se han debatido este domingo ha sido una cuestión referida al lenguaje inclusivo. Desde la Emigración –que funciona como ‘comarca’ a efectos internos– hubo una petición para sustituir «galegas e galegos» –gallegos y gallegas– por «galegas» en todo el documento. Para el militante no puede «chirriar» el uso de «gallegas» para representar al colectivo de personas al que referiría en masculino.

Rubén Cela también fue el encargado de replicar a esta cuestión por parte de la comisión redactora, sobre la que sostuvo que el debate del feminismo inclusivo va más allá de los lindes del BNG y remarcó que la formación nacionalista emplea lenguaje inclusivo como «militancia o presidencia» para favorecer esta cuestión.