La visión compartida, con matices, sobre la evolución y carencias del Estado autonómico, el debate competencial y la financiación autonómica, por parte del titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y de los expresidentes socialistas Fernando González Laxe y Emilio Pérez Touriño se ha evidenciado este martes en la mesa redonda que ha sentado a los tres mandatarios en una jornada que conmemora los 40 años de autonomía gallega.

Feijóo, Laxe y Touriño han debatido, moderados por la directora de la Escola Galega de Administración Pública (EGAP), Sonia Rodríguez-Campos, sobre la evolución política y social del Estado autonómico, con Galicia como caso práctico, en el marco de la jornada ‘Galicia. Corenta anos de autonomía’ que organizó la entidad, y en la que también se ha recordado a los fallecidos presidentes Gerardo Fernández Albor y Manuel Fraga.

En esta coyuntura, los tres presidentes han coincidido en la defensa de la Constitución del año 78 y del Estado autonómico, compartiendo también la apuesta por «actualizar», «perfeccionar» o «reformar», en mayor o menor medida, el sistema, aunque con la visión de que el consenso que, en su día dio pie, a la Carta Magna española, debe ser clave.

Con independencia de pertenecer a formaciones políticas distintas, Feijóo y los dos expresidentes han coincidido también en la necesidad de, en palabras de Touriño, «reequilibrar» el sistema de financiación autonómica. Y muy aplaudida por parte de un Feijóo que cree «en el reformismo», ha sido una frase de González Laxe: «la financiación autonómica es inefectiva y el sistema premia a quien lo incumple».

Por su parte, Feijóo ha reivindicado con fuerza el modelo de autogobierno de Galicia, «basado en la autonomía afectiva y efectiva» y que ha definido como «exitoso», sin nada que envidiar, bajo su punto de vista, a otros modelos como el catalán o el vasco.

El actual titular de la Xunta ha coincidido en que el sistema político y administrativo español, como el resto de sistemas europeos es «mejorable» y ha reivindicado su carácter «reformista», pero ha puesto el foco en el detalle: la necesidad de cambiar una ley electoral, «fruto de la Transición y del pacto con los nacionalistas, que los nacionalistas no cumplen».

Ha circunscrito, además, cualquier cambio en el modelo español ligado al contexto y la evolución de la Unión Europea. Todos los presidentes coincidieron en este punto, que el de Os Peares, si cabe, destacó con mayor intensidad.

«PERFECCIONAR» LA CONSTITUCIÓN

Más lejos en la percepción de que es preciso «actualizar» el global del sistema han ido Laxe y Touriño. De hecho, el que fuera presidente entre 2005 y 2009 –en coalición con el BNG– ha apelado a la necesidad de ser «capaces de mejorar y perfeccionar» la Constitución «no para deconstruir, sino para fortalecer la herencia» del 78 y el propio Estatuto de Autonomía. Eso sí, para ello ha considerado clave el consenso.

Touriño ha matizado que no se trata de dar amparo «a las salidas independentistas» sino de lograr concitar el acuerdo y representar el sentir de la «mayoría social» de los españoles. En este punto, ha insistido en que tiene «el sueño y la aspiración» de que esto pueda lograrse y también se ha abierto a «perfeccionar el reconocimiento político nacional de las comunidades» siempre que eso no se traduzca en un trato «asimétrico» en cuestión de derechos entre los ciudadanos.