El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha ratificado que «es cierto» que el PP mantiene en Ourense «contactos» para «volver a dar estabilidad» al gobierno local, aunque desconoce cuál será la fórmula concreta para «volver a dar un mínimo de seguridad», ya que, por lo que sabe, todavía no está «cerrada». «Veremos si se produce y en qué condiciones», ha esgrimido.

Así lo ha trasladado un día después de que, en una entrevista con Europa Press, el presidente provincial, Manuel Baltar, confirmase ya la existencia de esos contactos con el fin de «dar estabilidad» a Ourense. Las vías que barajan los populares serían los apoyos puntuales o ir un paso más allá y volver al gobierno que dirige Gonzalo Pérez Jácome (Democracia Ourensana).

Baltar rechazó también la vía socialista –lo que sugiere que la alternativa mediante una moción de censura no será posible aunque el alcalde haya decidido someter su cargo a una cuestión de confianza– y se reafirmó en que es «mejor» alcalde Jácome que el Rafael Rodríguez Villarino.

Preguntado acerca de si comparte esta percepción, Feijóo ha ratificado los contactos avanzados por Jácome y confirmados por Baltar, y ha recalcado que, en su día, antes de constituir las corporaciones locales, el PP propuso al PSOE que gobernase la lista más votada en Ourense y en «cualquier municipio», pero «la respuesta fue que no».

Así, ha esgrimido que el PP trabajó en otras posibilidades y pactó con Jácome, de cuyo gobierno salió ante las irregularidades denunciadas por concejales de su propio grupo.

Ha recordado que algunos de esos «problemas judiciales» quedaron «archivados» y otros fueron «absueltos», mientras el PSOE, con Villarino al frente, «trataba de impulsar una moción de censura» contra Baltar. Sin embargo, Villarino accedió a no optar a la Alcaldía para facilitar la moción de censura y cuando esto ocurrió los populares le exigieron que saliese de la Corporación.

El argumento del PP es que Villarino pretendía ser «alcalde en la sombra» y en él ha incidido este jueves el propio Feijóo, al subrayar que los populares dijeron «claramente» que no aceptarían que se gobernase «por persona interpuesta».