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Familias sin alimentos y falta de vivienda, ¿está siendo más dura la crisis sanitaria que la financiera?

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Familias sin alimentos y falta de vivienda, ¿está siendo más dura la crisis sanitaria que la financiera?
El Banco de Alimentos de Vigo ha reanudado su actividad esta semana. BANCO DE ALIMENTOS - Archivo

La actual parálisis económica traerá consecuencias muy graves según apuntan las previsiones económicas. Entre las primeras, la falta de empleo, la paralización económica por el confinamiento, ERTE y la carestía para muchas familias. Además de eso, y aunque el Gobierno central prohibió los desahucios durante el período de alarma, estas operaciones se incrementarán cuando finalice el estado de alarma en que vivimos. Aun así, entre las dos crisis, 2008 y la actual, hay algunas diferencias que se pueden rastrear entre asociaciones y ONGs que ya se habían involucrado socialmente hay más de una década.

¿HAY COMIDA PARA PONER EN LA MESA?

Los bancos de alimentos dan la voz de alarma. Cada día aumentan las llamadas de familias o particulares que necesitan ayuda para poder comer. “Hay gente que también viene en persona pero aquí no podemos entregar nada directamente, los dirigimos a los servicios sociales”, dicen desde el banco de alimentos Rías Altas de Santiago. Los motivos son que no se dupliquen las ayudas y evitar la picaresca.

Las donaciones de alimentos, casi siempre anónimas, no están siendo suficientes estos meses. El propio banco señala que si en 2008 las asociaciones de ayuda o ONGs pedían alimentos para diez familias, “hoy puede haber veinte o treinta familias y tenemos un promedio de entre cuarenta u ochenta llamadas de personas particulares” que son reenviadas a las instituciones que llevan las ayudas para estos casos.

“Ahora lo que vemos son muchas personas afectadas por ERTE, autónomos por cese de actividad, personas que han quedado sin ingresos”. También hay personas que cerraron un negocio pero sin tener derecho a las ayudas establecidas. “Las familias que reciben nuestros paquetes puede ser tanto de dos hijos con sus padres como familias más numerosas, no hay un término medio”.

¿ME VAN A ECHAR DE CASA?

Los desahucios fueron otro de los dramas que salieron a la luz durante la crisis económica. Cuando el Ejecutivo central decretó el confinamiento, los desahucios quedaron congelados durante el período que ocupe el estado de alarma. Aun así, la Xunta de Galicia mostró su disconformidad con esta medida. “Es una cuestión de ideología y mentalidad, para ellos la paralización de los desahucios supondría que el mercado de la vivienda quedaría igualmente paralizado ” dicen desde Stop Desahucios Compostela.

Existía la sensación de que los desahucios a la fuerza por motivos económicos ya no eran tan frecuentes. “Antes del estado de alarma se estaban llevando a cabo acciones de propietarios contra inquilinos que habían alquilado un piso o una casa” dicen en Stop Desahucios.

Los motivos de estas nuevas acciones contra inquilinos son varios, siendo el alquiler turístico el más habitual. Un piso situado en de zonas turísticas donde el impacto económico es muy elevado, supone una tentación para sacarle rendimiento al inmueble a veces por el doble de lo que se cobraba.

“La legislación suele dar más beneficios a los propietarios, aun así, durante los juicios es frecuente que se busquen alternativas” señalan desde Stop Desahucios. No obstante, existe el estigma de la visibilización del caso. “Mucha gente no quiere que se sepa de su problema de vivienda”.

¿Y qué ocurrirá después del levantamiento del estado de alarma? Para empezar, la reactivación de los procesos que quedaron congelados. Seguidamente, recurrir a los tribunales en caso de que la familia pueda permitírselo y por último, o negociar o aplicar una sentencia que podría favorecer más al propietario que al inquilino.

Es probable que este período de congelación permita renegociar contratos, alquileres o explorar diferentes vías de solución en el mejor de los casos. El peor será una reactivación de desahucios y familias que no tengan a dónde ir, en un momento de mayor incertidumbre económica que hace doce años. A eso sumarle que posiblemente la incidencia del desempleo acabe por crear dificultades para las familias a medio plazo por lo menos.

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