Día quince de abril de 2020, las once de la noche, un adolescente se lleva su smartphone a su cuarto. Se conecta y empieza a ver vídeos subidos a las nuevas plataformas como Tik Tok, o enviados a su Whatsapp. Vídeos cortos donde se puede ver a los amigos haciendo trastadas, accidentes absurdos y a lo mejor también ver porno. Así hasta las tantas. Tres de la mañana, una persona bajo ERTE o cobrando prestación por desempleo, después de haber enviado algunos currículos, clika en la plataforma de TV online de turno y ahí podrá ver cuantos capítulos quiera de su serie favorita.

Son situaciones habituales en este período de cuarentena y también pueden ser el refuerzo la una adicción a la Internet. El problema no solo es la adicción en sí, sino que en caso de volver a la vida anterior al estado de alerta, puede ser un problema serio para adaptarnos a la vuelta al trabajo o a las aulas.

HORAS DELANTE DE LA PANTALLA, ¿PARA QUÉ?

Alex es programador, trabaja desde la casa y dice que el promedio al día son seis horas delante del ordenador. “Hay temporadas en que se te pasan las horas y no de das cuenta del tiempo que se te ha ido”. Además de programador, también crea y edita contenidos, otro aspecto que puede hacerle consumir más horas conectado a la red.

Aparte de Alex, hay mucha más gente que trabaja desde casa gracias a las nuevas tecnologías. El tiempo de consumo puede ir desde las ocho horas a más allá de las dieciséis en algunos casos, como los y las trabajadoras autónomas. ¿Los convierte esto en adictos? “El tiempo por sí solo no es indicativo de uso problemático” dice el psicólogo Manuel Isorna. “El problema está en que hacemos con esas horas”.

«No he visto gente que quedara enganchada a la redes después de echar horas trabajando” dice Alex, quien sí tiene claro que la adicción a la Internet “es un problema serio”. El problema serio comienza cuándo algunas de las personas que se conectan son gente con algún tipo de carencia o que busca cubrir necesidades a nivel personalidad.

¿Supone esto que todos y todas somos personas potencialmente adictas? “Todo depende del perfil de esa persona” dice Isorna. “Puede que tengan más contactos o matchs en redes sociales, cuando consigues algo así, tu cerebro libera dopamina cada vez que aumentas los likes”.

DESCONECTAR

“No conozco a gente que esté completamente enganchada” dice Alex. Una idea muy extendida es que la conexión diaria a la red va limitando la capacidad de desarrollar habilidades sociales. “ Sinceramente, yo no creo que Internet reste habilidades sociales, sí que es necesario buscar otras actividades para el tiempo libre”.

La reducción de horas que echamos con el ordenador es necesaria para retomar el día a día de nuestras vidas luego del estado de alarma. “El ordenador facilita muchas tareas, pero creo que sí es necesario mantener las relaciones sociales, consolidarlas para cuando esto acabe” dice Alex, quien entre otros deportes, gusta del senderismo.

La cuestión es saber como se podría “ desenganchar” de Internet una persona que durante lo estado de cuarentena, estuvo horas y horas delante del ordenador. “Antes de nada, se recomienda una anotación de cuántas horas están conectadas esas personas, en que invierten el tiempo mientras navegan” explica Manuel Isorna. El motivo de esto último es que el usuario se dé cuenta de que manera usa su tiempo con la red.

Lo más importante es que cuándo vean esos datos pasen a hacer un uso razonable de la red” dice Isorna. Por otra parte, se pueden usar interruptores externos para evitar la entrada en determinadas webs, o bloquearlas directamente para que no desvíen nuestra atención del que estamos haciendo. Concentrarse en el trabajo y acabarlo en el tiempo establecido es primordial para no acabar distraído por la cantidad abrumadora de información que nos llega.

“Se pueden buscar aficiones como hacer deporte dentro de la casa, juegos de mesa, la lectura o mismo el bricolaje para pequeños arreglos” dice Alex. La idea es irle restando horas a la pantalla para estar preparados cuando nuestras rutinas interrumpidas de manera abrupta, no nos afecten de manera también abrupta cuando las retomemos.

Desescalar con la Internet también es muy importante para no vernos afectados de pronto por un “síndrome de abstinencia” virtual. No debemos olvidar que este período finalizará y las cosas, poco a poco, volverán a su ritmo habitual, eso significa dejar atrás algunos hábitos tomados durante la cuarentena.

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