La modernización del campo en Galicia llevó tiempo, mas llegó, y con ella los avales bancarios, los préstamos, créditos y la lucha por precios dignos para la leche. Porque esos precios están casi nos mismos índices que hace veinte años. Aunque sí hubo variaciones durante estos años, los precios actuales no hacen rentable a una explotación con menos de sesenta vacas lecheras. Así, muchas granjas cierran por falta de relevo generacional, pues los más jóvenes no ven futuro dentro de un sector muy tocado por las políticas de la PAC. Por otra parte, hay quien transforma la explotación de leche en explotación de carne, quizás más rentable. ¿Existe explicación para que los precios de la leche apenas varíen?

¿POR QUÉ SE PAGA TAN POCO POR LA LECHE EN GALICIA?

Los ganaderos denuncian que los precios actuales, aproximadamente 32.6 céntimos por litro, no son suficientes para la cobertura de los costes de producción. Algunas voces desde los sindicatos agrarios apuntan que el número de cabezas para hacer rentable una explotación lechera serían, por lo menos, de sesenta para arriba. “Aunque existen explotaciones con veinte o treinta cabezas que funcionan bien por tener amortizados todos los insumos” declara Óscar Pose de Unións Agrarias (UUAA).

La situación actual es que incluso explotaciones con cuentas negativas siguen trabajando. Y, sorprendentemente, Galicia, la mayor productora de leche del Estado, es la que tiene los precios más bajos, según encuestas del CETAL, la última es de noviembre de 2018. “Galicia es donde más barato se paga porque la oferta es numerosa y así las empresas dicen “puedo coger dónde quiera”, dice Xulio Fernández del Sindicato Labrego Galego (SLG).

Cuando se implantaron las cuotas a la producción de leche se pudo evitar la sobreprodución, no obstante, “no sirvió para evitar a quien controla el mercado que son compradores y distribuidores” dice Óscar Pose que añade “estos presionan a la industria y a los ganaderos para tener precios bajos”. ¿Y si la industria lechera buscara otra alternativa para comprar leche? “La industria no busca alternativas porque tiene ganancia garantizada”.

En 2013 la CNMC realizó una macroinspección en diferentes empresas lecheras de todo el Estado. El que se descubrió fue una casta de cártel de la leche, pactos bajo cuerda entre las empresas del sector para mantener los precios bajos, no robarse clientes entre ellas y así, haber asegurado el abastecimiento de las empresas. En la propia investigación se descubrió cómo las empresas iban fijando precios en turnos. En cada turno una empresa fijaba lo que se pagaría por litro de leche, el mes siguiente sería otra. Buscaban que las autoridades no sospecharan nada.

Insistiendo sobre los ingresos de los ganaderos, las rentas por ingresos mensuales, según las fuentes sindicales consultadas, estarían en Galicia por debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). “Las mismas ayudas de la UE a los ganaderos estaban pensadas para compensar las bajadas de precios y que esos productores de leche pudieran mantener un nivel de vida digno” señala Xulio Fernández.

¿APOSTAR POR LA LECHE ES SEGURO?

La PAC fue una “oportunidad” que no se aprovechó debidamente, comenta Óscar Pose. El sector lechero pudo haberse diversificado gracias a una pequeña margen para aumentar la producción. Esto no sucedió y así, buena parte de los derivados lácteos de las superficies comerciales son de importación. “Con la leche no hay capacidad para arriesgar, la apuesta, si se quiere, tiene que ser por la máxima calidad del que produce una explotación” describe Óscar Pose.

La aparición de los derivados procedentes del extranjero se produjo en parte por el pequeño tamaño de la industria gallega en ese campo. Además, la fabricación de queso en Galicia no satisfaría la demanda del comprado interno, por tanto, la llegada de producto foráneo era esperable. Junto a esto, los precios de los elementos importados son muy competitivos “porque son excedentes” venidos de las grandes productoras europeas.

Otra cuestión es lo tocante a la distribución por parte de grandes empresas como Mercadona, Gadisa y otras más. Entre las diferentes marcas que pueden ofrecer estas distribuidoras están sus marcas propias o “marcas blancas”. “Las marcas blancas tienen unos precios muy bajos, cosa que también influye en el precio que se le paga al productor” dice Xulio Fernández.

La situación dentro del sector es de incertidumbre para la mayoría de las explotaciones. Los cálculos de las fuerzas sindicales estiman un promedio de 500 explotaciones que echan el cierre por año. El precio actual por litro de leche está entre los 32.5 y los 32.6 céntimos por litro. Una cantidad, a más baja del Estado, que no permite cubrir cuestes como combustibles, luz, alimento para el ganado, pago de créditos, etc.

El precio de la leche se mantiene en unas cifras casi que constantes desde hace mucho tiempo. Los motivos van desde que las distribuidoras y los compradores tienen mercado suficiente para condicionar ellos y ellas cuánto pagan. La diversificación de la producción en derivados de la leche tampoco ofrece una respuesta en firme, pues esos mismos productos importados pueden comprarse a precios baratos. A esto añadirle las políticas de precios pactados por las empresas transformadoras y comercializadoras, que impedían el libre desarrollo del comprado y unos ingresos dignos al sector de la producción.

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