Las posturas teóricas, éticas o policiales respecto a la prostitución varían mucho, no solo de lugar en lugar, sino hasta dentro de un mismo color ideológico. Así, si bien el movimiento feminista encontró mayor apoyo dentro de las izquierdas a la idea de abolición de la trata de mujeres con finalidad sexual, también dentro de esa izquierda hay quien no ve en la abolición un remedio, de ahí que intenten buscar otras fórmulas para combatir este fenómeno. Por otra parte, movimientos políticos denominados “liberales” dentro de lo económico, promueven una “reconversión” y transformar en fuente de ingresos para el estado lo que para otros y otras es simplemente la explotación de seres humanos por seres humanos, y esto incluye tanto mujeres adultas como niñas.

TRANSACCIÓN DE CUERPOS

“Estamos ante el usufructo de los cuerpos de las mujeres” afirma Pilar Estévez, de la Plataforma Feminista Gallega ( PFG), que refuerza su argumento con que “España está dentro del ranking de países que más consumen prostitución”. Otro dato en relación con los tiempos de la COVID “¿por qué cierran bares u otros locales mientras los prostíbulos permanecen abiertos durante la pandemia?”

La cantidad de dinero que mueve la prostitución en España puede andar entre los 5 y los 6 millones de euros diarios, según algunas estimaciones. Esto lo apunta Paula Fraga, abogada que forma parte de la Agenda Feminista Gallega (AFG). Tanto Fraga como la AFG apuestan por la abolición de la explotación sexual de mujeres y niñas “porque en muchos países también se prostituyen niñas”. Además, Paula Fraga insiste que “no estamos delante de un trabajo, estamos ante un 85% de mujeres y niñas víctimas de trata y violencia continua”.

Esto último no fue impedimento para que estados como los Países Bajos “legalizaran” la prostitución, y lo hicieron bajo reglas y leyes laborales semejantes a las que tendría cualquier otro sector económico con sus impuestos y seguridad social. “Insisto, no es un trabajo, por más que digan, en los Países Bajos hubo una actuación casi reaccionaria porque con la supuesta “legalización” lo que hicieron fue a legitimar la esclavitud sexual” destaca Paula Fraga. Alemania siguió el mismo camino en 2002, aunque durante los últimos años las protestas de los movimientos abolicionistas y el reconocimiento del fracaso de esta medida por parte de la clase política, ha planteado la revisión de esta legalización.

¿QUÉ PASA EN GALICIA?

El Estado español tiene una de las legislaciones más “indefinidas” sobre prostitución. Por una parte, la prostitución permanece en una situación alegal, por otra es perseguida. El proxenetismo (los chulos) está prohibido pero sí se pueden abrir locales de alterne “gracias a la reforma del Código penal de 1995 donde existe la figura de la “tercera locativa”, otra figura nacida fuera de las leyes en vigor, creada tanto para referirse a los propietarios de los locales, que no tienen por qué ser proxenetas, o también para justificar condenas por obligrar a mujeres a prostituirse.

La laxitud del modelo español alertó a sectores políticos y sociales para avisar a las autoridades de que España podría acabar siendo “el prostíbulo de Europa”. La ligereza legal sobre la trata de mujeres para la explotación sexual es lo que permitió hasta ahora que en Galicia hubiera un número muy elevado de prostíbulos, (algunas fuentes consultadas hablan de 8.000). Con la crisis de la COVID estos clubes están viendo disminuir la actividad en favor de pisos privados, donde es posible tener mayor control sobre las mujeres que están dentro de ese lugar.

“Tengamos en cuenta que quien paga por prostitución está ejerciendo maltrato o violencia machista” afirma Paula Fraga. “Y lo mismo que la violencia machista, alrededor del putero o del consumo de sexo por dinero, existe una tolerancia social fruto de una sociedad patriarcal”. Aun así, dentro del imaginario colectivo, “ir de putas”, sigue siendo en muchas ocasiones un “rito iniciático” para adolescentes o una forma más de adicción dentro del mundo adulto.

LA TRATA

Es muy difícil hablar sobre este punto, aunque las investigaciones sobre prostitución en Galicia, señalan que las mujeres explotadas sexualmente proceden en primer lugar Rumanía, luego países del Golfo de Guinea como Nigeria y por último América Latina. “El proceder es simple, en sus lugares de origen les ofrecen trabajos de camareras, empleadas del hogar, etc., mas cuando llegan aquí la red de trata, mediante la violencia, las obliga a prostituirse”.

No se sabe cuánto tiempo pueden estar dentro de este círculo, pero los proxenetas y las redes que están detrás, van moviendo a las mujeres de prostíbulo en prostíbulo “para que los clientes no cansen de ellas”. Así será durante el tiempo que haga falta hasta pagar la deuda o hasta que el grupo criminal decida deshacerse de ellas.

La postura de los movimientos feministas varía, mas mayoritariamente son abolicionistas. El gobierno de Pedro Sánchez se ha declarado abolicionista, pero de momento, la anunciada ley integral contra la trata de seres humanos está en el aire. Las actuaciones contra las redes de explotación sexual no frenan la llegada de más víctimas del tráfico de personas. Sin embargo, ¿la abolición y la represión legal son suficientes para frenar la explotación sexual?

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