Un hombre acusado de un delito de atentado contra funcionario sanitario ha aceptado este jueves seis meses de cárcel tras amenazar con una pistola de balines a un facultativo del Centro de Salud de Castro Caldelas (Ourense).
El letrado de la defensa, el de la acusación particular y la representante del Ministerio Fiscal han alcanzado un acuerdo de conformidad este jueves en el tribunal de instancia, sección Penal, plaza 2 de Ourense, de tal forma que la solicitud de condena inicial de Fiscalía –de un año y nueve meses de prisión– ha quedado reducida a seis meses de cárcel, sin ingreso, a cambio de no delinquir en dos años.
Según se recoge en el escrito fiscal, sobre las 5,06 horas de la madrugada del 26 de febrero de 2023, mientras la víctima se encontraba prestando servicios como facultativo de guardia en el Centro de Salud de Castro Caldelas, al acusado acudió para ser atendido. Sin embargo, durante la consulta, con un «comportamiento agresivo y chulesco», amenazó reiteradas veces a dicho funcionario diciendo que si no lo atendía bien y le hacían daño «se iban a acordar de él».
Tras la consulta, el ahora condenado se marchó, pero regresó poco después –sobre las 5,25 horas– y comenzó a golpear la puerta del centro y a gritar, exigiendo que le viese un facultativo. Al acceder a las instalaciones, el hombre demandó que le efectuasen un parte de lesiones «aproximando su mano a la cara» del funcionario «de manera desafiante» y alertándole de que «tuviese cuidado con él», que «sabía quién era» y que «se iba a enterar si no hacía lo que le decía».
Así las cosas, el inculpado volvió a abandonar el centro amenazando con que «iba a matar tanto a los que le habían lesionado como a los del centro de salud». Sin embargo, cerca de las 5,35 horas, este accedió por tercera vez a las instalaciones «a base de golpes» y rompiendo la puerta –puesto que ésta estaba cerrada con llave– gritando de nuevo que «iba a matar al personal».
Esta vez, el facultativo le confrontó, y el hombre intentó coger una pistola de balines que llevaba escondida en su cinto, y empezando entre ambos un forcejeo, tratando incluso el acusado de hacer uso del mobiliario del establecimiento, así como alcanzar una navaja que llevaba consigo, e intentando propinarle golpes, patadas y cabezazos al funcionario, a causa de los cuales, la víctima sufrió policontusiones en la cara, antebrazos y piernas.

