Trabajadores del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela han urgido un proyecto de construcción de una nueva Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) que no conlleve una reducción de las camas disponibles y se ejecute «con garantías» y «en un tiempo razonable».

En una rueda de prensa en la que han participado enfermeras y un facultativo de la unidad de críticos de adultos, el delegado de la CIG y presidente de la junta de personal, Xosé Manuel Marcote, ha resaltado la necesidad de disponer de una nueva UCI en el centro hospitalario.

Precisamente, ha recordado que trabajadores de esta unidad acordaron en asamblea iniciar una huelga puesta en marcha hace 11 semanas para reclamar una mejora de las instalaciones, pero ha criticado que los servicios mínimos «abusivos» establecidos causen que «haya más personal» disponible durante los días de los paros que en otras jornadas.

Así las cosas, ha reprobado que la gerencia del área sanitaria de Santiago y O Barbanza no haya dado respuesta a las demandas de los profesionales, por lo que la CIG ha promovido una concentración este martes ante la Consellería de Sanidade en el barrio compostelano de San Lázaro para denunciar la situación de la UCI.

En concreto, Marcote ha detallado que un informe elaborado por la Unidad de Riesgos Laborales señaló la existencia de un riesgo biológico «muy importante» en la unidad. Además, ha resaltado que el documento apuntó que se producían movimientos de personal entre áreas y servicios, lo que podía suponer un «vector de contaminación» que permitiese la propagación de la COVID-19 «de una unidad a otra».

Por ello, y ante el hecho de que solo se hayan presentado «borradores» para disponer de unas nuevas instalaciones, el presidente de la junta de personal ha incidido en la necesidad de que «se asuman responsabilidades».

UCI «OBSOLETA»

Asimismo, el facultativo intensivista de la UCI de adultos del hospital Alfonso Mariño ha asegurado que la unidad en la que trabaja se encuentra «obsoleta» y no presenta las medidas de aislamiento precisas. Además, ha explicado que el espacio disponible en la misma no permite mantener la distancia de seguridad.

Así, ha resaltado que se puso en conocimiento de la gerencia del área sanitaria la necesidad de construir una unidad de críticos «más adecuada» y «segura» para los profesionales durante la primera ola de la pandemia. También ha indicado que se trasladó a la dirección una propuesta consistente en la habilitación de una nueva UCI que dispusiese de cubículos. Sin embargo, ha subrayado que no se ha llevado a cabo esta obra, por lo que los trabajadores decidieron ir a la huelga.

De este modo, ha reclamado la articulación de un plan de riesgos adaptado al puesto de trabajo de los profesionales de la UCI y formación para los mismos. Mientras, ha criticado que se les plantease un proyecto «sin las debidas garantías» y que presentaba «muchas incongruencias» para las instalaciones, así como que fuese realizado «apresuradamente». Así, ha lamentado que se comunicase a los trabajadores que, debido a la tramitación administrativa, «como muy pronto estaría (finalizado) dentro de un año».

Por su parte, este facultativo ha planteado que se construya una UCI en la ubicación que el Sergas considere «adecuada», pero que no conlleve una pérdida de camas, ya que, según ha denunciado, el proyecto presentado causaría que se redujesen de 15 a 12. «Pedimos un proyecto con garantías que incluya medidas de seguridad en un tiempo razonable», ha zanjado.

En este sentido, Mariño ha recalcado la necesidad de que los trabajadores puedan ejercer su labor con «seguridad» y de que esta pueda garantizarse a los pacientes y sus familiares.