El secretario xeral de la CIG, Paulo Carril, ha llamado a que el próximo miércoles 11 de noviembre, con motivo de la convocatoria de huelga general, «pare todo» en Galicia, donde reclama a la Xunta que «lleve adelante otras políticas» ante lo que considera «inacción y pasividad».
En declaraciones a los periodistas ante la Consellería de Emprego, Carril ha destacado el paquete de medidas que ya urgió la central nacionalista en septiembre, que va desde la intervención en el mercado de la vivienda hasta el ámbito de la electricidad, pasando por la alimentación y los salarios.
«Desde garantizar que se intervenga el mercado de la vivienda, que haya un banco gallego de viviendas sociales en alquiler, que se haga una promoción que no existe de construcción de vivienda pública», ha resaltado.
En este sentido, ha apuntado también a su petición de «intervenir el mercado de alimentos» y «tener un papel activo en un bien tan fundamental» como la electricidad.
«El Gobierno gallego está en la inacción, en la pasividad y en la incompetencia. Fía todo a un proceso electoral que se pueda dar en el contexto del estado para que la estela de las políticas más negativas de Feijóo se puedan consolidar», ha censurado el líder de la organización sindical mayoritaria en Galicia.
LOS MOTIVOS
El escrito de convocatoria de huelga registrado por la CIG recoge, como primero de los motivos, el crecimiento «constante e imparable» de los precios.
La segunda motivación para convocar el paro general, según indica la central, es que «en Galicia se está conculcando el derecho a una vivienda digna».
«La clase trabajadora gallega rechaza unos salarios insuficientes ante un coste de vida en aumento y la crisis de la vivienda», sostiene el escrito, en un tercer punto.
Así las cosas, denuncia «la pérdida acumulada de poder adquisitivo» (cuarta motivación) y también la «desindustrialización, la destrucción de empleo, la precariedad y la criminalización de las personas en baja laboral» (quinto aspecto).
El resto de motivos que esgrime el texto son la «pobreza laboral» y el «riesgo persistente de exclusión social» (sexto), la despoblación, «desigualdad territorial» y «deterioro de los servicios públicos» (séptimo) y que, ante esto, «el capital sigue enriqueciéndose de forma imparable, obteniendo beneficios astronómicos» (octavo).

