La CIG avisa a Monbus de que «si quiere marcha, habrá marcha», en relación a la exigencia de readmisión de un trabajador que fue despedido después de la última huelga en el transporte urbano de Santiago. «Estamos hartos de mafiosos», ha afirmado el secretario xeral de la central, Paulo Carril, en referencia al dueño del grupo, Raúl López.
En rueda de prensa, tanto Carril como el representante de la federación de transporte de la CIG, Nacho Pavón, han anunciado acciones penales y movilizaciones contra lo que denominan «persecución sindical» en el grupo Monbus.
Y es que, según denuncian, en los últimos meses se han producido hasta ocho despidos que la organización sindical vincula con la actividad sindical y durante protestas laborales, además de «cientos de personas sancionadas».
Se trata, según Pavón, de instaurar «un sistema basado en el miedo», después de que la empresa alcanzase un acuerdo con CC.OO. y UGT cuyos representantes, afirma, «no sufren esta persecución».
Por su parte, Carril ha garantizado «respuesta» a este «ataque a la CIG» y ha cargado contra el «secuestro que empresarios mafiosos como Raúl López hacen de las concesiones públicas».
Frente a este «atentado a la libertad sindical», el líder de la central nacionalista ha asegurado que «si quieren marcha, habrá marcha» y ha avanzado comunicaciones con la Xunta y con el Ayuntamiento «hasta que esté reincorporado» el trabajador que recibió un despido «injusto». En las próximas semanas está prevista una conciliación.

