La conselleira del Mar, Marta Villaverde, y el sector pesquero exigen a Bruselas la revisión inmediata del veto al palangre tras el informe del técnico Ispamer que acredita que este arte no tiene impacto en los hábitats marinos.
Al respecto, señalan que el informe refuerza los argumentos jurídicos presentados ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para tumbar la veda en 87 áreas de pesca del Atlántico nororiental.
Por ello, la conselleira reclama corregir de inmediato las severas restricciones aplicadas al palangre de fondo tradicional.
Así lo ha trasladado Villaverde durante su intervención en la sede del Parlamento Europeo, en el marco de la presentación de los resultados finales del proyecto Ispamer (2023-2025), desarrollado por el Centro Oceanográfico de Vigo del IEO-CSIC junto a la Organización de Productores Pesqueros del Porto de Burela (OPP-7) y cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa).
En el acto, promovido junto a Cepesca y Europêche, participaron la presidenta de la Comisión de Pesca (PECH) de la Eurocámara, Carmen Crespo, la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, así como eurodiputados, científicos y representantes del sector pesquero.
Remarca que el conocido como palangre ‘pedra-bola’ no tiene relación con el arrastre, ya que alterna pesos y flotadores para mantener la línea suspendida en la columna de agua a más de 70 metros del lecho marino, con una superficie de contacto físico de solo 1,87 m2 por jornada. La monitorización de 6,36 millones de anzuelos durante tres años reveló únicamente diez fragmentos de especies vulnerables –0,0016 ejemplares por cada mil anzuelos– y confirmó un 91,6% de capturas de merluza con menos del 1% de descartes.
La responsable autonómica lamentó que Bruselas tomara decisiones desproporcionadas bajo un déficit evidente de datos rigurosos científicos, «ignorando el severo impacto socioeconómico» sobre pueblos pesqueros gallegos altamente dependientes de este tipo de pesquería como Burela o Celeiro, que registraron caídas de hasta el 31% en las descargas de merluza y del 39% en la facturación por barco.

