Un parque eólico que compró la francesa Engie a Greenalia en la provincia de Ourense pide ser declarado de utilidad pública para ocupar medio centenar de fincas, que en la actualidad son utilizadas para pastos, prados y matorral en Chandrexa de Queixa y Montederramo.
El Diario Oficial de Galicia (DOG) publica este lunes un acuerdo por el que se somete a información pública la solicitud de declaración de utilidad pública «con la necesidad de urgente ocupación de bienes», en concreto medio centenar de fincas que se usan para pastos, prados y (en su mayor parte) matorral.
El proyecto, que se denomina Xesteirón y está promovido por Engie Proyecto Xesteirón, S.L.U., recibió en abril de 2023 la autorización administrativa previa y autorización administrativa de construcción por parte de la Xunta, cuando aún era Greenalia Wind Power Xesteirón, S.L.U. la promotora.
En junio de 2023, Engie informó de que compraba a Greenalia una cartera de proyectos renovables de 182 MW en Galicia y Andalucía.
Xesteirón está proyectado con una potencia instalada de 39,6 MW y seis aerogeneradores de 6,6 MW de potencia nominal unitaria.
Un anexo al acuerdo que publica este lunes el DOG recoge la relación de bienes y derechos afectados por el parque, para que puedan examinar la documentación y, en su caso, presentar las alegaciones u observaciones que consideren oportunas dentro del plazo de treinta días, a partir de este martes.
La declaración de utilidad pública llevará implícita, en todo caso, la necesidad de ocupación de los bienes o de adquisición de los derechos afectados e implicará la urgente ocupación, a los efectos del artículo 52 de la Ley de 16 de diciembre de 1954, de expropiación forzosa.
LAS SUSPENSIONES
En junio de 2024, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) informó de que llevaba notificados 96 autos –77 estimatorios y 19 desestimatorios– en los que había decidido sobre las solicitudes de suspensiones cautelares de 52 parques eólicos, de los cuales 49 habían sido estimatorios, entre ellos Rodicio II y Xesteirón.
La asociación ecologista Adega denunciaba entonces la existencia de fraude de ley por «fragmentación artificial» de lo que consideraba «un macroproyecto eólico» conformado por Rodicio II y Xesteirón, ambos por esas fechas de Greenalia y «a pocos metros uno del otro y con infraestructuras compartidas».

