La sede de Asime en Vigo ha acogido este lunes la presentación de varios proyectos Nexos, seleccionados por la Axencia Galega de Innovación y cofinanciados con fondos europeos, que utilizan nuevas tecnologías, entre ellas la robótica y la IA, para aplicaciones prácticas en sectores como la industria, el forestal o la acuicultura.
Se trata de proyectos impulsados por diferentes empresas y por investigadores que buscan dotar a los sectores de herramientas que les permitan ahorrar costes, lograr aprovechamientos energéticos, dar soluciones de eficiencia en la producción o contribuir a la descarbonización.
Así, entre los proyectos presentados está OHT-Optinav Hybrid Twin, que busca desarrollar una solución integral e inteligente de eficiencia naval en tiempo real, orientada a la descarbonización y digitalización del sector marítimo.
Según ha explicado Nicolás Murillo, el proyecto «integra las funciones de gemelo digital, sistemas de navegación inteligente y también estudios del ecosistema del barco, creando al final un software que ayuda a mejorar la navegabilidad y el uso del equipamiento a bordo».
Manuel Juncal, de la empresa Energio Research, trabaja en el proyecto Tranet, que busca el aprovechamiento del calor residual de procesos industriales de las empresas mediante un depósito de sales fundidas y un sistema de transformación de esa energía térmica en eléctrica, ambos desacoplados, tanto temporal como espacialmente.
Esto supone un ahorro de costes y un aprovechamiento de esa energía para otros procesos, con la ventaja de que se hace a través de un sistema compacto que se pueden mover dentro de una planta o nave. Inicialmente, el sistema se está diseñando para su puesta en marcha en una planta conservera aunque, ha explicado Juncal, su uso puede extrapolarse a actividades como la automoción, la industria química o cualquier empresa que, en sus procesos de producción, tenga esos focos de calos (hornos, autoclaves, etc.).
Por su parte, Javier Osuna, director de I+D de Feeding Systems, trabaja en el proyecto Acuivac con otros socios, y el objetivo de su iniciativa es el desarrollo de sistemas inteligentes y robotizados para la vacunación de robaballos de acuicultura.
Este proceso de vacunación, que se hace forma manual dos o tres veces a lo largo del ciclo de producción de la especie, tiene costes elevados por la necesidad de vacunar en una zona muy concreta de la anatomía de cada ejemplar y requiere de personal muy entrenado.
El nuevo sistema permitiría digitalizar en tres dimensiones cada una de las unidades para determinar el punto exacto donde se va a vacunar y enviaría esas coordenadas al robot, que posteriormente aplica la inyección. Además, ayuda a detectar también ejemplares que no son válidos para la comercialización.
En el ámbito forestal también se han presentado proyectos, uno de ellos Biolin, una iniciativa para la valorización circular de biomasa, con gestión predictiva e IA, para transformar el modelo de gestión y mantenimiento de la vegetación.
Se trata, ha explicado David Lago, de la empresa Ingeniería In Situ, de capturar datos espaciales mediante técnicas como ‘mobile mapping’ o cámaras RGB y multiespectrales, para caracterizar la biomasa y conocer, por ejemplo, el combustible existente a nivel vegetal, y todo ello en zonas donde haya infraestructuras lineales, como son red viaria, ferrocarril o líneas eléctricas.
Con esa información se pretende «anticiparse» cuando hay problemas como pueden ser proliferación de especies invasoras o incendios forestales que afectan a esas infraestructuras, en lugar de tener que actuar de modo reactivo.
El quinto proyecto presentado ha sido Cubia, una iniciativa para calcular las existencias forestales, tanto en peso como en volumen. Para ello, ha explicado Alberto López Amoedo (Enxeñería Forestal Asefor), se utilizarán sensores aéres y terrestres, y se aprovechará también la información de parcelas de inventario dasométricas, aunque «el objetivo es intentar prescindir de ellas en un futuro», de manera que «los algoritmos de inteligencia artificial y de análisis matemático puedan simplemente con los datos del sensor tener los cálculos de la madera que existe».
López Amoedo ha recordado que los trabajos de cubicación y de inventario de la masa forestal son «muy costosos», porque suponen recabar datos sobre el terreno, mediciones de altura de cada ejemplar, en un medio que puede ser dificultoso. El nuevo sistema permitiría facilitar el trabajo, mejorar la precisión y reducir costes.

