Una veintena de sindicalistas de la CIG, UGT y CC.OO. se han concentrado esta mañana de jueves ante la estación intermodal de Santiago para protestar contra la «parálisis provocada por la patronal» en el conflicto del transporte en la provincia de A Coruña, el cual vivirá su décima jornada de paro este viernes, 23 de enero, antes de que se inicie una huelga indefinida el 2 de febrero.
En declaraciones a los medios, el responsable de Transportes de la CIG en Santiago, Nacho Pavón, ha criticado que siguen a la espera de que la patronal «conteste afirmativamente o negativamente a solicitud de mediación que se presentó» en el Consello Galego de Relacións Laborais.
La protesta se ha realizado con una pancarta en demanda de «un convenio digno». Allí han lanzado cánticos como ‘Transporte de viaxeiros, solución’; ‘Convenio xusto, salarios dignos’; así como ‘Raúl culpable, Xunta responsable’, en referencia al presidente de la compañía Monbus, Raúl López.
Denuncia que la patronal «intentó condicionar esta respuesta», pero recuerda que el Acordo Galego de Arbitraxe «no permite condicionar las mediaciones: o se aceptan o no se aceptan». «Por lo tanto, ellos son los que tienen que contestar si quieren tener reuniones e intentar buscar una solución a este conflicto», deja claro. No obstante, critica que los responsables empresariales llevan cuatro años de «esconderse en la cueva».
Los autobuses urbanos que han pasado por la calle de O Hórreo durante la protesta han hecho sonar sus bocinas en señal de apoyo a los manifestantes, quienes han saludado a los conductores con el puño en alto.
Los representantes de los trabajadores solicitan un nuevo convenio en el sector del transporte de A Coruña con una subida salarial «digna» y que incluya una reducción de la jornada, además de una actualización y modernización de los permisos retribuidos y los días de asuntos propios, entre otras peticiones.
«NO HAY OTRA OPCIÓN» QUE HUELGA INDEFINIDA
En este contexto, el sindicalista de la CIG opina que «no hay otra opción» que recurrir a la huelga indefinida, si bien «hay tiempo si se quiere para negociar, pero hay que querer».
Advierte de que la protesta a partir del 2 de febrero «va a ser más dura de lo que ha sido hasta ahora». «»Sin embargo, el sector está completamente decidido ahora a no dar marcha atrás», advierte.
Reflexiona acerca de que «seguramente» la patronal busca apurar el plazo de negociación en busca de «ahogar un conflicto que saben que ganó mucha fuerza».
Preguntado por «actos violentos» durante la huelga, Pavón ha respondido que «los actos violentos que se llevan produciendo en este sector son 15 horas de disponibilidad diaria y que es un sector completamente precarizado con unas jornadas abusivas», «y eso parece que no le importa a nadie». «La única preocupación es que se nos acusa de algo que nadie demostró ni asumimos», agrega.
En lo tocante a la amenaza de expedientes de la Xunta y Ayuntamiento de Santiago por incumplimiento de servicios mínimos, el miembro de la CIG censura que «los servicios mínimos son completamente abusivos». Acusa a la Xunta de «ponerse de perfil» en el conflicto y fijar esos servicios mínimos que «no permiten la visualización de la huelga».

