Los grupos con representación en la Cámara autonómica (PPdeG, PSdeG y BNG) no han alcanzado en la primera sesión del pleno ordinario puntos de acuerdo en relación a las vías para enfrentar los problemas industriales que afectan a distintos sectores y zonas de la Comunidad, tras un debate en el que se evidenciaron posturas divergentes, incluso entre socialistas y nacionalistas, y en el que no faltó la pelea verbal.

Así, el nacionalista Ramón Fernández Alfonzo ha defendido una moción con una veintena de puntos, entre los que se incluían propuestas para el naval, el impulso de un plan industrial para A Mariña, garantizar el rearranque de las cubas de Alcoa impulsando la intervención pública o articular «un plan de rescate de Alu Ibérica».

Aunque los socialistas aseguraron coincidir en alguno de los puntos, otros los redujeron a «ocurrencias», con dudas también de que la «intervención» sea «la solución para todo», optando por la abstención en relación a esta iniciativa. Más contundente fue el no del PP, que ha explicado el popular Miguel Tellado con un argumento: «en Galicia no hay una crisis industrial, si no una crisis energética», de la que ha culpado al Gobierno de Pedro Sánchez y a sus «socios del BNG».

Durante el debate hubo también hueco para el rifirrafe con origen en una expresión utilizada por Tellado, que en un momento de su intervención se refirió a Carmela Silva, presidenta de la Diputación de Pontevedra y del PSdeG, como «la cuñada de España», en relación al caso por el que fue condenado un ex funcionario del Ayuntamiento de Vigo que habría «enchufado» a la cuñada de la dirigente socialista.

Terminado el debate, el portavoz parlamentario socialista, Luís Álvarez, se ha quejado de que la expresión atentaba contra la dignidad y el decoro, y ha pedido al populr –en un momento en el que la nacionalista Montse Prado estaba ejerciendo como presidenta de la Cámara, ante la ausencia del jefe del Legislativo, Miguel Santalices, y del vicepresidente primero, Diego Calvo– que la retirase.

Lejos de ello, Tellado se ha reafirmado y ha replicado que «lo que debilita la imagen de la política gallega» es haber nombrado a Silva presidenta del PSdeG «por las sombras que pesan sobre ella». «No retiro, si no que ratifico mis palabras», ha recalcado.

MODELO SOGAMA

En esta primera sesión del pleno ordinario la mayoría popular también ha rechazado otras dos mociones defendidas, respectivamente, por Luís Bará (BNG) y Pablo Arangüena (PSdeG), pese a que los dos grupos de la oposición se apoyaron mutuamente. Ninguna de ellas tenía enmiendas y no hubo negociación para tratar de alcanzar un acuerdo.

Así, Bará ha defendido siete propuestas para cambiar el actual modelo de tratamiento de residuos y una estrategia de tratamiento de proximidad y compostaje, al tiempo que ha advertido de que la adjudicación del contrato a la planta Sogama supone el traslado de las mismas toneladas de residuos hasta el año 2027, y ha recordado que Galicia «solo recicla el 18% cuando debiera alcanzar el 50%».

El PP la ha rechazado y la parlamentaria popular Marisol Díaz-Mouteira ha reivindicado que el modelo Sogama «cumple todos los requisitos» de la normativa europea e incluso es «un referente».

TRANSPARENCIA

La última moción del pleno la ha defendido el socialista Pablo Arangüena y ha versado en torno a la transparencia, quien ha urgido a la Xunta a agilizar la publicación de los datos de los contratos que adjudica, al igual que las entidades que dependen de ella, y a proporcionar los datos de los contratos menores, entre otras cuestiones.

Arangüena ha situado a la Xunta «a la cabeza de España en importe de los contratos adjudicados a dedo» y ha sumado el apoyo del BNG, mientras que la popular Paula Prado le ha afeado actuaciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como su uso del Falcon. Los populares han rechazado esta iniciativa y Arangüena ha lamentado que «voten en contra de incumplir la ley de transparencia».