Vestas informa de que mantendrá la producción en la planta de Viveiro (Lugo) hasta el 31 de diciembre de este año, después de que no se haya llegado acuerdo en la negociación del ERE que afecta a 115 empleados.

En un comunicado este martes, la multinacional danesa apunta que los sindicatos UGT, CC.OO. y CIG rechazaron la propuesta de la empresa, basada en: la reconversión de la planta en un centro de operación y mantenimiento para más del 20% de la plantilla, la recolocación del resto de los empleados en otras instalaciones de España, una bolsa de empleo, la búsqueda activa de alternativas industriales hasta final de 2022 e indemnizaciones de hasta 45 días por año trabajado –más un lineal de 250 euros por año de antigüedad–.

Al respecto, expone que ha propuesto una batería de medidas que han sido rechazadas. Entre estas, destaca la reconversión de la planta en un centro dedicado a tareas de operación y mantenimiento, que emplearía a 24 personas a partir del 1 de enero de 2022.

Para el resto de los trabajadores, Vestas había ofrecido «empleo garantizado», mediante un plan de recolocaciones internas en otros centros de España. Asimismo, la empresa planteó la posibilidad de que la totalidad de los empleados pudieran acogerse a planes de formación específicos para adecuar sus perfiles a las nuevas posiciones laborales.

Además, Vestas indica que también apostó por la creación de una bolsa de empleo con preferencia de contratación para aquellos trabajadores de la fábrica de Viveiro que no accedieran a recolocaciones o puestos en la planta o en el resto de los centros de trabajo.

BÚSQUEDA DE INVERSORES

Por otra parte, Vestas garantiza que buscará inversores para la planta de Viveiro «hasta el final de 2022». Ha contratado a LHH, compañía a la que ha otorgado el mandato de identificar a un inversor «y que ya trabaja estrechamente con KPMG, consultora a la que el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) ha encomendado la misma tarea», así como con Invest in Spain, perteneciente al Ministerio de Industria.

Junto a esto, la multinacional esgrime que, «durante todo el proceso, iniciado el pasado 20 de septiembre, Vestas ha mantenido su compromiso de diálogo constructivo para lograr una solución lo más satisfactoria posible para todas las partes afectadas y muestra de ello es la ampliación, en dos ocasiones, del período de consultas hasta ayer, día 8 de noviembre con el fin de poder debatir diferentes alternativas».

En cambio, los trabajadores acusan a la compañía de «mala fe». Comité de empresa, Xunta y Gobierno habían reclamado a la empresa ampliar el periodo de consultas hasta fin de año, cuestión a la que no ha accedido Vestas. El Gobierno gallego había identificado un total de nueve posible inversores en la planta de A Mariña.