El delegado del Gobierno, José Miñones, ha informado de que unos 200 operarios y 50 máquinas trabajan a «muy buen ritmo» en los dos últimos tramos pendientes de la autovía A-54 (Palas-Melide y Melide-Arzúa), que unirá Santiago con Lugo, aunque descarta poner fecha para su finalización.

«No me gusta hablar de fechas, sino hablar de compromisos», ha contestado a preguntas de la prensa este martes en Palas de Rei, en donde ha supervisado el inicio de las obras de colocación del tablero en el viaducto sobre el río Pambre, que con 977 metros se convertirá en el más largo de las carreteras de la provincia de Lugo (con un coste de 16,8 millones y 15 pilas).

Eso sí, allí ha expresado que el actual ritmo permite «recuperar el tiempo perdido», al tiempo que llama la atención sobre la «dificultad técnica a mayores» que supone esta infraestructura por impacto ambiental y por el paso del Camino de Santiago.

Al respecto, ha valorado que esta autovía suma una inversión del Ministerio de Transportes de 322 millones de euros, una infraestructura que permitirá conectar a Santiago con Lugo en 50 minutos.

Por su parte, el tramo entre Palas de Rei y Melide, de 11,7 kilómetros y 85,6 millones, se encuentra ejecutado al 50%. El trazado discurre por tres municipios (Palas, Santiso y Melide) e incluye seis viaductos. El tramo se encuentra en la Serra do Careón, integrada en Red Natura, por lo que el Gobierno expresa que se ha cuidado «especialmente» el cumplimiento de las prescripciones impuestas en la declaración de impacto ambiental.