Sindicatos gallegos han alertado este jueves, en base a diversos informes de elaboración propia y a los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que la brecha salarial entre hombres y mujeres gallegas sigue presente. De hecho, según la CIG, supera el 21%, una distancia que estiman «tardará en desparecer 300 años».

Tanto UGT Galicia como la CIG han hecho públicos este jueves sus informes sobre la situación laboral de las mujeres en Galicia, «aprovechando que este 22 de febrero se conmemora el Día de la igualdad salarial».

El informe elaborado por la Secretaría de Igualdade, Xuventude e Movementos sociais de UGT indica que, en 2018, -último dato disponible_las gallegas percibieron un salario medio anual inferior en un 21,3% al de los hombres, es decir, 5.283 euros menos.

La brecha, que se calcula teniendo en cuenta las retribuciones anuales medias, el número de horas trabajadas y la duración del contrato, apunta a que el salario de las mujeres en 2018 es similar al que ingresaban los hombres en el 2007, «lo que supone 11 años de retraso».

A esta retraso se refiere también el informe publicado por la CIG, ‘Informe da Situación Sociolaboral de las Mujeres en Galicia 2020″, y elaborado por el Gabinete de Economía del sindicato.

«Aunque desde 2009 la brecha salarial se redujo en 2,6 puntos porcentuales -150 euros–, de seguir a este ritmo, harían falta 300 años para alcanzar la equiparación salarial total», ha indicado la secretaria de las Mujeres de la CIG, Margarida Corral.

Un tiempo que será todavía más largo, según ha apuntado Corral, debido a la situación provocada por la Covid-19, «que expulsó del mercado laboral a miles de trabajadoras gallegas que se vieron obligadas a asumir nuevamente los cuidados de dependientes y niños».

Este aspecto también es analizado por la UGT, que destaca que en los datos recogidos sobre salarios y otros baremos laborales, «se deja al margen el trabajo no retribuido de las mujeres que se desempeña dentro del ámbito familiar».

LA BRECHA SALARIAL: PRESENTE EN TODOS LOS SECTORES Y EN TODOS LOS TRAMOS DE EDAD

UGT también ha destacado la retribución percibida por las trabajadoras por hora trabajada, donde la diferencia es del 12,8%. «Aunque esta variable elimina los factores de temporalidad y parcialidad en la comparativa, la diferencia sigue siendo sustancial. Las gallegas ocupan el sexto puesto de menor retribución por hora trabajada de todo el Estado», ha señalado el sindicato en un comunicado.

Si se compara con el salario medio anual, las estadísticas indican que las mujeres gallegas perciben un 7% menos de sueldo anual que la media de las mujeres del conjunto de España, lo que convierte a Galicia en la octava comunidad autónoma con el salario medio más bajo.

Según recoge el dossier elaborado por UGT, la brecha salarial está presente en todos los tramos de edad –registrando la diferencia más alta, un 25,1%, entre las mujeres de 45 a 54 años, y la más baja, 16,8%, entre las gallegas de 25 a 34 años– y en todas las ramas de actividad.

Otro punto conflictivo en la brecha salarial, tal y como han indicado los sindicatos, es la diferencia en la formación. «A igual formación, las mujeres perciben siempre salarios inferiores a los de los hombres. Una mujer, para percibir una cantidad superior a los 19.519,97 euros, que los hombres ingresan con estudios primarios, necesita tener una diplomatura universitaria o una titulación similar», ha explicado UGT.

«EL 77% DEL EMPLEO DESTRUIDO EN 2020 FUE FEMENINO», SEGÚN LA CIG

La CIG, por otra parte, ha profundizado en su estudio en los efectos, presentes y futuros, de la pandemia de covid-19 en la brecha salarial entre hombres y mujeres gallegos. Los datos de la EPA respecto a 2020 que recoge su informe estiman que el pasado año terminó con 10.200 mujeres más dedicadas a «labores del hogar» que en 2019.

«La mujer se vio obligada a abandonar el mercado de trabajo para dedicarse a los cuidados de menores y dependientes por el confinamiento», ha indicado la responsable del Gabinete de Economía de la CIG, Natividade López Gromaz.

Los datos aportados por la CIG también señalan que el 77% del empleo destruido en 2020 fue femenino, pero eso «no se reflejó en la población parada, sino que provocó un descenso en la población activa» con lo que la tasa de actividad masculina «vuelve a superar a la femenina en más de 10 puntos».

Además, «la mayor presencia de mujeres en actividades esenciales en la pandemia no fue suficiente para compensar la caída de la ocupación femenina en el resto de sectores, ya que la mayor precariedad y temporalidad propició que fueran las primeras en ser despedidas al inicio de la pandemia», ha apuntado López Gromaz.

La tasa de temporalidad entre las mujeres se sitúa en el 26%, casi cuatro puntos por encima de la masculina, cuando el pasado año la diferencia era de 2,7 puntos. Donde también han coincidido ambos informes es en la «peor situación» a la que se enfrenta la mujer trabajadora en el sector privado respecto al público.

«Entre las mujeres, el mayor descenso de empleo se produjo entre las empleadas en el sector privado», ha indicado la CIG.

REIVINDICACIONES PARA ATAJAR LA BRECHA SALARIAL

Ante estos datos, «demoledores», la CIG ha demandado «cambios reales ya». «Las mujeres no fuimos objeto de ninguna política específica destinada ni a proteger nuestra salud, sobreexponiéndonos al virus, ni tampoco se recompensó nuestro sobreesfuerzo con una revalorización social y económica», ha criticado Margarida Corral.

El sindicato ha acusado a los Gobiernos autonómico y estatal de «haber sido incapaces de blindar los derechos de conciliación» de las mujeres trabajadoras. «La única medida que se puso en marcha en el confinamiento fue la de permitir reducciones de jornada de hasta el 100% para que las personas trabajadoras asumiéramos gratis los cuidados que el Estado dejó de garantizar», ha censurado.

UGT, por su parte, ha hecho hincapié en el papel que juegan los complementos salariales en la brecha salarial, muy superiores en el caso de los hombres –701,66 euros más– al de las mujeres.

«Actuando sobre estos podría reducirse en buena medida la desigualdad en los salarios, y más teniendo en cuenta que muchas veces estos complementos no se basan en cuestiones objetivas ni cuantificables, por lo que esconden detrás discriminaciones directas».

Además, también le ha pedido al Gobierno que grave las cotizaciones a la Seguridad Social en los contratos a tiempo parcial, «como ya señalaron hace dos años el Tribunal de Justicia Europeo y el Tribunal Consitutcional Español, que consideran discriminatoria hacia las mujeres esta modalidad contractual», así como la aprobación por parte de la Comisión Europea de la Directiva de Transparencia Salarial prometida por la presidenta del organismo, entre otras medidas.