Un viaje en coche y unas manos que siguen el ritmo de la música encima del volante. Así comienza el proyecto documental de ocho chavales y chavalas que recorrieron diferentes puntos del país buscando aprender de los recuerdos de los más mayores y de las iniciativas de las personas más jóvenes. El hilo con el que prenden unas voces con las otras es la música tradicional.

Gala, Andrea y Noelia son tres de las chavalas que tomaron parte del proyecto. Ellas pertenecen desde muy pequeñas a la Escuela Municipal de Folclore de Betanzos, y el hecho de llevar tanto tiempo en el mundo del baile y de la pandeireta despertó en ellas el interés por saber más alrededor de las recogidas y de la música tradicional en el pasado. Poco a poco, el grupo de trabajo fue cogiendo forma hasta que nació el Proxecto Pesquedellas, que acaba de presentar el documental ‘Escoitar, aprender e compartir’ en el que le dieron voz a diversos perfiles del campo.

El objetivo del proyecto, según relatan, es animar a la gente joven a dejarse sorprender por el sonido de las gaitas y el destello de las pandeiretas. «No sólo el reguetón funciona, esta es otra forma de ocio, y es de todos», reivindican las impulsoras de la iniciativa. «Como decía De ninghures en el documental, no está reñido ir a una foliada con marchar después para la discoteca». Además, el grupo Pesquedellas tiene claro otro de sus propósitos: «Queremos que en Betanzos se vuelva a fijar la tradición del vino del país, con lo que eso implica: juntarse alrededor de una mesa y cantar». En esta llamada a la juventud tampoco dejaron pasar la oportunidad de organizar una foliada, «la primera foliada de Betanzos en mucho tiempo!», relatan.

ESCUCHAR PARA APRENDER

As cantareiras de Anxeriz, De Ninghures, Pedro Maceira, Ales Martínez, Pedro García, Aurora Cal, Benjamín Ferreiro, Carmiña, A Refoxa; Otilia Ares, Carmiña Barreiro… Son algunas de las personas que comparten conocimientos y opiniones frente a la cámara. «Uno de los primeros contactos que conseguimos fue Carmiña, A Refoxa. Nos contó que tenía un lagar comunitario en su casa y que cantaban todos juntos. Llegaban a lavar 100 vasos de vino de cada vez», cuentan las impulsoras.

A partir de ella fueron tirando de hilos. «Otilia y Carmiña nos llevaron a As pandereteras de Anxeriz. Aquello fue maravilloso! Cuando llegamos ya tenían todo el café puesto, las galletas saladas… Nos decían: comed, comed, comed! [risas]. Nunca habíamos tenido ese contacto directo con personas que habían tocado y habían bailado… Muy interesante». Y así, poco a poco, siempre alrededor de la cocina o de unos platos de comida, el grupo Pesquedellas fue escuchando historias de las que no quieren volver a olvidarse.

Según cuentan, acabaron el documental con la sensación de que queda mucho por saber y por recoger. «La gente no se interesa lo suficiente por tener conocimientos sobre nuestro pasado. Es nuestra historia. La forma de ser de un pueblo». Carmiña Barreiro, profesora de baile de la agrupación Os Santiaguiños de Boimorto y una de las informantes en el proyecto, ve fundamental la recopilación de todas las recogidas para ponerlas la disposición del pueblo. Apela, pues, a los organismos oficiales para que toda esa documentación que hoy en día está guardada en los cajones de las casas de cadacual entre a formar parte de un registro comunitario y accesible a todo el mundo. Sólo así, cuenta, conoceremos nuestro pasado.

«Hay que ver mucho vídeo y mucha recogida. En el folclore se están haciendo auténticas barbaridades cuando quieren mostrar lo que se hacía antes, y eso es porque lo desconocen», cuenta Carmiña. De hecho, en contra de lo que se instauró en muchas ocasiones como lo verdadero, Carmiña afirma que «no siempre sacaban el punto los hombres. Yo he visto recogidas en las que eran las mujeres las que sacaban porque eran ellas las que se acordaban de los puntos».

Con As Pandeireteiras de Anxeriz / Grupo Pesquedellas

ACERCAR LA TRADICIÓN A LA JUVENTUD

Pedro García es el organizador desde hace un año de la Sala Malatesta – en Santiago de Compostela – junto con su compañero Ales Martínez. Tal y como explican en el documental, a través de esta iniciativa pretenden acercar la tradición de los seráns al estudiantado y bailadores de Compostela. «Es importante que se vea el baile y la música como algo propio y no como cosa de cuatro viejos», reivindica. Malatesta comenzó hay ya bastante tiempo, pero estos dos chavales cogieron las riendas del local a principios del curso pasado. «Fue un boom! No se anda en la sala! Flipamos, claro!», cuenta.

No todo está perdido. Si bien es cierto que «resulta difícil sacar a la gente tan acomodada de la zona nueva un jueves por la noche», un día al mes la Sala Malatesta se llena con público de todas las edades. «La gente que viene a ver el ambiente queda muy contenta. Es una manera de darle relevancia a este tipo de música y de poner a nivel de todo el mundo la oportunidad de descubrir un hobby que quizás no sabía que lo tenía. Puedes acabar como yo que estoy obsesionado perdido!», cuenta a risas.

Dice que a lo mejor es un iluso, pero cree que hoy en día la juventud está más comprometida con la música tradicional. «Grupos como De Ninghures, Baiuca, Aliboria… llaman por la gente nueva. Xabier Díaz es un ejemplo paradigmático. Es lo tradicional dignificado». Para las chavalas de Pesquedellas, «con ese tipo de proyectos conseguimos que el folclore evolucione y vuelva a formar parte de nosotros», relatan. Con todo, Pedro piensa que la normalización va a llevar tiempo. «… A lo mejor estaría genial que llegase un momento en que fuera un rollo como el flamenco: que todo el mundo lo sintiera suyo. En ese caso la cadena de transmisión nunca rompió, y abuelos, padres y hijos forman parte del mismo universo. Estaría guai que eso mismo pasara aquí».

Quien sabe. Lo que sí podemos tener por seguro es que la gente del grupo Pesquedellas no hizo más que poner a andar su proyecto. Gala, Noelia y Andrea están convencidas de que quieren continuar girando por el país para compartir a través de Youtube y de las redes sociales esas experiencias que la gente les va contando. «Igual que sabemos de cultura clásica, tenemos que saber de lo nuestro. Por qué en el colegio aprendemos antes a tocar algo de Beethoven que a tocar una muiñeira? Sigue faltando autoestima, pero este documental nos dio esperanza!».

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