El pasado diez de octubre, los ayuntamientos de la Mancomunidad de Ordes se comprometieron de manera conjunta a rechazar los proyectos de parques eólicos previstos dentro de su comarca. La plataforma Salvemos a Comarca de Ordes (SCO). Aire, auga e terra limpas, se reunió con los alcaldes de los siete municipios, según la plataforma “para abordar la preocupación vecinal derivada de la inminente salida a exposición pública de varios parques eólicos y nuevas líneas de alta tensión”, tal y como señalaron en un comunicado enviado por la propia asociación.

Los motivos que alega Salvemos a Comarca de Ordes, son que las líneas de alta tensión que atravesarían la comarca pondrían en peligro “los intereses económico-sociales de una zona rural considerada por la propia Xunta como de especial interés agrario”. La empresa promotora, Capital Energy, alega por su parte que dicha instalación no perjudica, en ningún caso, a la producción agraria de la comarca, además de añadir que se cumple con toda la legalidad vigente.

ECONOMÍA AGROGANADERA

La comarca de Ordes es una zona ganadera y agrícola que está derivando su productividad a un modelo de producción ecológica. Después de que la construcción y otros sectores económicos quebraran, la agricultura ecológica es actualmente el eje laboral y de ingresos para la zona. A partir de 2020, la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, incidirá en este tipo de explotaciones agroganaderas.

“Lo que tememos es la instalación de unos aerogeneradores que anularían la productividad de esos terrenos como espacios agroecológicos” dice Leandro del Río, asesor de Salvemos a Comarca de Ordes. “Las palas sueltan partículas, los motores sueltan aceite y las líneas eléctricas de evacuación crean campos electromagnéticos y además, se están estudiando efectos sobre el ganado por culpa del ruido de los aerogeneradores”.

Xabier Monteagudo, representante de Capital Energy en Galicia, señala que “tenemos varios proyectos a tramitar en Galicia, unos treinta y cuatro, lo que no quiere decir que salgan todos”, no obstante “están en trámite los proyectos express que son los que habían salido a subasta entre 2017 y 2018, nosotros estamos dentro de los proyectos comunes”. Estos procedimientos comunes afectan a las empresas que no tienen potencia dentro de la subasta del Ministerio de Transición Ecológica.

Salvemos a Comarca de Ordes denuncia también que el tipo de aerogeneradores que se quiere instalar “no existen hasta el momento en ningún lugar de España”. “Su altura es de 204 metros hasta la punta de la pala, además de su área de afección, mínimo 200 metros según el plan eólico de Galicia, pero estas empresas quieren aumentar ese espacio en varios kilómetros”. Otro de los defectos apuntados a los parques eólicos es tener que solicitar permisos a las empresas para actividades que se desarrollen cerca de los generadores. Además de esto, señalan desde SCO, el valor de las tierras bajaría un 50%.

En relación con las líneas eléctricas, en el lugar de Mesón do Vento está instalada una subestación desde la que se distribuye la producción eléctrica de Galicia a otros lugares, incluyendo Castilla y Portugal, dicen desde la asociación SCO. “Sobre la altura de las torres, la tecnología ha mejorado y también a mayor altura más energía, por tanto, una torre más alta puede sustituir a dos de las antiguas” explica Xabier Monteagudo. Sobre la superficie afectada, Monteagudo señala que no es cierta la afectación a una superficie de grandes dimensiones. “Cada molino afecta a la zona que afecta, es decir, a la plataforma, la base y el vuelo de las palas, fuera de ahí se puede hacer lo que se quiera, incluso debajo del vuelo de las aspas, pero es cierto que la poligonal de los parques en su conjunto puede afectar a una área amplia a efectos administrativos”.

¿Podría negarse un propietario al paso de una línea eléctrica o a instalar un aerogenerador? “Las entidades locales no pueden hacer mucho porque son proyectos supramunicipales y estamos a lo que diga la Consellería de Industria” señala Leandro del Río. “Y todo esto sin contar con la afectación al Camino Inglés a Santiago, la afectación al paisaje y a la fauna”. “Nos ceñimos a la legislación, sí puede darse el efecto de sombra y la SCO dice que puede afectar a las casas, yo lo dudo” dice Monteagudo. “Si es así, el informe de impacto ambiental lo dirá y se corregirá, los molinos están donde dice la normativa, a 500 metros de los núcleos”.

Sobre la afectación a la economía agraria, Capital Energy dice que se puede aprovechar el espacio debajo del vuelo excepto para la plantación forestal, “nosotros pagamos muy por encima del rendimiento forestal que se le puede sacar” a los terrenos debajo de las palas. El pago es un alquiler en que se abona año a año a los propietarios. “El tendido que pasa por el Camino Inglés tiene que ir enterrado, tal como dice la legislación”.

La asociación Salvemos a Comarca de Ordes cuestiona además que la producción de energía eléctrica compense las posibles pérdidas para el sector agroganadero. “Un molino que podrían instalar en Casa Grande de Xanceda no cubre una doceava parte de lo que produce en un año esa explotación agraria” señala del Río. “Si el sector agroganadero se ve afectado, el sector de servicios vinculado a él también se vería muy afectado”.

¿Por qué los siete alcaldes de la comarca se comprometieron a rechazar el plano eólico? “Porque la asociación SCO pidió reunirse con ellos y entendieron las consencuencias de más de cincuenta molinos en sus ayuntamientos”. “Desconocemos los rendimientos económicos por ejemplo de Casa Grande, y se hubiera un molino en sus terrenos, solo afectaría al terreno donde estuviera instalado” señalan en Capital Energy. “No afectaremos a toda la explotación, como mucho una hectárea que nosotros le pagaremos el alquiler muy por encima del que puedan darle los pastos y que podrán seguir explotando”. El proyecto de instalación responde al plan de zonas de generación eólica de la Xunta de Galicia del año 2000.

GREEN CAPITAL POWER Y El PLAN EÓLICO QUE NO PUDO SER

Actualmente la empresa que desarrolla la promoción de los parques es Capital Energy. La empresa que estaría interesada en explotar los molinos es Green Capital Power, empresa gestionada por el industrial Jesús Martín Buezas. Esta misma empresa en su día había recurrido el plan eólico del recién elegido primer gobierno Feijóo, que buscaba así tumbar el plan eólico del bipartito. La iniciativa de la primera administración Feijóo le costó varias indemnizaciones a la Xunta de Galicia por la anulación del plan que en su día había presentado el gobierno PSOE-BNG.

La actual propuesta de instalación tiene que pasar por una serie de “filtros” e informes previos a su autorización. La cuestión es que existen dos vías para pedir autorización. Los proyectos de menos de 50 Mega Watios que son competencia del gobierno autonómico y los de más de 50 Mw que son competencia del Estado. “Hemos solicitado acceder a los expedientes de la Consellería de Industria sobre este proyecto, dicen que no existen esos expedientes dentro del departamento”, por el contrario “la misma empresa reconoció que los expedientes sí están desde finales de 2017” explica del Río que añade: “la administración autonómica modificó el plan eólico a través de la ley de iniciativas empresariales de Galicia”. Además, del Río señala que “la empresa reconoció que fraccionaron un solo proyecto en varios más pequeños, y esto último está grabado”. La división de un proyecto en otros más pequeños sería considerado un fraude. Una sentencia del Tribunal Supremo declaraba ilegal esta práctica.

Los motivos detrás de esta presunta práctica serían “que así instalaban a través de la Xunta por tener menos potencia y menos problemas”. Capital Energy presentó el acutal proyecto a la Dirección Xeral de Industria y reiteran que la potencia inferior a 50 Mw se tramita a través de la Consellería de Industria y la superior a los 50 Mw a través del Ministerio. “Hace años esta empresa había solicitado parques de más de 50 Mw que están desistidos desde 2018”. Es decir, la empresa renunció a desarrollarlos en los terrenos donde se quieren instalar los nuevos proyectos.

“Esos proyectos no se fraccionaron en otros más pequeños, no se puede hacer, además los antiguos estaban mal planteados, incluso lo reconoció la propia empresa” recuerda Monteagudo. “Nos reunimos con los vecinos de Buscás, afectados por el parque de Solpor, y allí aparecieron los de SCO, y acabaron llevando ellos la voz cantante, eran los que hacían preguntas” dice Monteagudo. Preguntado si en esa reunión había una cámara grabando, el portavoz de Capital Energy dice que “efectivamente” e insiste en que “cumplimos la normativa”.

ALQUILER DE LÍNEAS

La subestación de Mesón do Vento, que pertenece a Red Eléctrica Española, REE, sería paso obligado para las líneas eléctricas vinculadas a los parques eólicos. “Estas líneas eléctricas que instalarían ellos permitirían evacuar los parques eólicos del norte de la provincia de A Coruña y Lugo” señala del Río, y ese transporte de energía “tiene un peaje, ahí está el negocio”. La explotación eólica, según la SCO no sería rentable, “hace años Fenosa Win había medido una cantidad de 1.800 horas de energía, esta otra compañía dice que puede haber más de 3.000, no nos cuadra”. Xabier Monteagudo, de Capital Energy, confirma que las medidas de energía tomadas en la zona eran de más de 3.000 horas anuales.

“Como puede haber recurso eólico en una zona donde no hay? La única explicación que vemos son las líneas de evacuación que compensen esa instalación” razona del Río. Las sospechas recaen por tanto en los nuevos tendidos que se instalen y que podrían ser alquilados para transporte de energía eléctrica.

“Los aerogeneradores ahora son más eficientes por más tamaño y rinden mejor con vientos más lentos”, señala Monteagudo. Sobre la subestación “no hay que pagar alquiler a REE por el uso de la subestación, tienes que pagar el nuevo tendido y las instalaciones que hagas en la misma subestación, cuando se pagan peajes es cuando usas las líneas de otras compañías privadas”. Además añade que ahora mismo el precio del Mw hora es de 42 euros, cuando hace años estaba subvencionado y llegaba a 80 euros. También tienen en cuenta desde las compañías eléctricas que la tecnología para la instalación y funcionamiento de los molinos, hoy en día, es más barata.

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