El alcalde de Pedrafita do Cebreiro (Lugo), el socialista José Luis Raposo, ha calificado de «auténtica chapuza» lo que se hizo hace más de veinte años con el viaducto de O Castro, del cual se derrumbaron dos pilares este mes de junio.

Raposo ha apremiado a que «se resuelva lo más rápido posible, lo más seguro posible y seguro, porque esto fue una auténtica chapuza a la hora de su construcción, como otras partes de la autovía».

«Otra de las chapuzas es que nos dejasen sin la N-VI, aprovecharon la nacional para la autovía. De aquella (hace más de veinte años) se hizo todo deprisa, corriendo y de mala manera», ha afeado.

El alcalde de Pedrafita ha apelado, en el conjunto de esta ambiciosa obra que permitió el acceso desde Galicia a la meseta, a que «ya se repararon otros puentes» en los últimos tres años. «Que lo solucionen de una forma definitiva y segura», ha deseado.

Además, Raposo, que confiesa que no es ningún ingeniero, sí que ha reparado en que hay «problemas en la mayoría de los viaductos que se fueron detectando en el mantenimiento» y, de hecho, ha reparado en que «ha habido mucha suerte».

«Esto demuestra que, aunque este puente es un puente especial, aunque sí fuera un modelo muy válido desde hace veinte años, se habrían montado muchos más. A ver si necesita reparación o lo tienen que tirar. Va a llevar mucho tiempo», aventura Raposo.

Desde el corte de la autovía y el desvió de 11 kilómetros por la N-VI, el tráfico rodado se ha incrementado en «cuatro o cinco veces» el volumen que tenía dicho vial a su paso por Pedrafita do Cebreiro.