El universo creativo de Gonzalo López Abente salta a las redes este martes para conmemorar el aniversario de su nacimiento. Todo ello de la mano de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y el avance de los proceso de digitalización.

La Real Academia Galega conserva gran parte de este trabajo y acaba de finalizar los trabajos de digitalización de este fondo documental, disponible ‘online’ a través del Arquivo Dixital de Galicia.

En estos fondos destacan una serie de textos autógrafos del propio autor y que permanecieron inéditos hasta después de su fallecimiento.

Es por ello que, en una jornada como la presente, la institución ha decidido echar la vista atrás hacia el 24 de marzo de 1878, cuando Muxía dio la bienvenida al que Vicente Risco llamó ‘el mejor poeta del mar’ y difundir sus textos a través de las redes.

La Costa da Morte marcó profundamente la obra del autor, uno de los protagonistas del movimiento de renovación literaria impulsado por las Irmandades da Fala con novelas como ‘O diputado por Veiramar’ (1919), la obra de teatro ‘María Rosa’ (1921) y una destacada producción poética.

Los manuscritos conservados en la Academia galega son una muestra del valor de su obra, recopilados en dos ediciones póstumas.

El primero de ellos fue publicado en 1971, ‘Monza de frores bravas para Nosa Señora da Barca’, con motivo de su homenaje en el Día das Letras Galegas.

El libro está conformado por quince piezas en las que López Abente canta a la virgen de Muxía y que el propio autor entregó en su día a Sebastían Martínez Risco, presidente de la institución académica en 1960.

‘Bretemada’, por su parte, salió cuarenta años después (al cargo de Miro Millar) con cien poemas escritos por el autor entre 1917 y 1922.

‘NAMORADO DOS SILENCIOS’

López Abente falleció en 1963, en su tierra natal, y el intelectual Ramón Otero Pedrayo le dedicó entonces una necrológica en el Boletín de la Real Academia Galega.

En ella, el poeta do Mar fue recordado como ‘un namorado dos silencios de Muxía’, ‘dos calmos paseares polas praias e costas e as terras que a ilas deitan pautadas por os ríos calados’.