La periodista Lucía Taboada (Vigo, 1986) ha publicado ‘Colegio Mayor’ (Penguin, 2026), una primera novela en la que ilustra con precisión un relato cualquiera de una universitaria de provincias que recala en la Madrid de la primera década del presente siglo para enfrenta las vicisitudes que una capital plantea a una post adolescente que cambia de pantalla.
Un viaje al pasado en el que a lo largo de 260 páginas revisa la ecografía de la vida que ofreció Madrid a miles de universitarios, todo ello pasando por el filtro de los ojos de ‘Flora’ (Efe en la novela)’, una protagonista que en primera persona y con evidentes ramalazos autobiográficos mezcla sentimientos, descubrimientos y autoconocimiento personal en un viaje que parte en dos el relato, arrancando con una foto fija normal y corriente de una colegiala que termina por mutar 20 años después.
En entrevista con Europa Press, la periodista, arranca aseverando que en cualquier caso, la novela ubica como epicentro la amistad entre dos chicas, Flora, la protagonista; y Jordan, con Lois como compañero con quien compartir las primeras dudas y sobresaltos de los inicios de la vida universitaria.
«Es sobre todo una novela de amistad femenina. Siempre he pensado que una amistad entre dos chicas a esa edad es extremadamente íntima y genera una confianza extrema», relata, añadiendo que quiso ponerle el escenario de un colegio mayor en la Madrid de principio de siglo, aseverando que aquel ecosistema era «una especie de laboratorio sociológico que no se ha abordado mucho en la ficción».
Viajando hacia atrás en el tiempo a una época donde los colegios mayores segregados por sexo era parte de la norma, repasa los «códigos internos y reglas de pertenencia» de cada uno de ellos, idiosincrasia que forzaba «conductas forzadas» que obligaban a los colegiales a «rituales» de pertenencia a un grupo.
Un punto de partida de una novela que ubica la primera de sus partes allí, pero acaba por hacer una radiografía de la vida 20 años después, con historias ancladas a principios de los 2000 pero que exhiben historias de una generación «que se enfrentó a un mundo reconfigurado en cuanto a expectativas de todo tipo».
Citando en la entrevista a ‘El futuro de la nostalgia’ de Svetlana Boym, Taboada aborda en el libro cómo la generación a la que pertenece es nostálgica de «un futuro que realmente nunca terminó de llegar».
DE PROVINCIA A LA CAPITAL: «LA VIDA EXPLOTA EN TU CARA»
Con esa foto, Taboada quiso en su novela «abordar todo eso» y condensarlo en un contexto de ciudad universitaria y colegiala novata. «Intento hablar de una persona que llega de una ciudad pequeña a Madrid y de pronto siente que la vida explota en su cara, que de pronto encuentra un lugar de pertenencia en un colegio mayor». Todo ello regresando a «los códigos que había entonces».
Es por eso que Flora, ‘Efe’ en la novela y quien se abraza a la primera persona para relatar este viaje, es referente de todos aquellos que «salen de un entorno cerrado y llega a una gran ciudad con más posibilidades sociales», todo ello, admite, «con una obsesión» por agradar también a «la mirada masculina».
Es de esa forma en la que a lo largo de la novela se expone el machismo transversal que también se ejercía en el ambiente colegial de los primeros años del presente siglo. Así, Flora, «se siente como un ser que todo el rato quiere adaptarse a la mirada» de los hombres, buscando una validación que sí que encuentra en Jordan, la compañera de viaje en esta novela.
«Eso nos pasaba a las chicas de mi generación, nos enseñaban a ser deseadas constantemente y esa parte está en la novela», afirma, añadiendo que el mismo machismo que se retrata en el libro «sigue ahí», también en el panorama colegial en Madrid.
En el libro llega a citar cómo hombres colegiales estructuraron una fórmula para puntuar a las chicas de su entorno «en función de su físico», aseverando ahora que sí hay diferencias en cómo las mujeres, como víctima de esta conducta, afrontan ahora esta violencia. «Hemos incorporado una experiencia que hace 20 años no teníamos».
Con ese aprendizaje, da por hecho que la protagonista que navega por el machismo de la época, hoy por hoy tendría, «por suerte, otra forma de reaccionar».
MACHISMO INOFENSIVO, O NO
Circunscribe aquí aquel machismo que desde la manada masculina llegaba a puntuar a las chicas por su físico o clasificarlas dependiendo de sus contactos íntimos podía parece «una cosa inofensiva», pero que a las víctimas «marcaba mucho a nivel mental».
«Me pasó, y me pasaba con amigas que evitábamos ir a la piscina porque no queríamos ser juzgadas en una tabla de puntuaciones. Es algo que parece inofensivo pero que puede generar muchos complejos. A lo mejor con el paso de los años ellos piensan que es una chorrada de adolescentes, pero a lo mejor no lo era. A muchas personas los podía resultar muy traumático», argumenta.
El retrato de ese machismo estructural aparece en el libro. «Verte en una lista podía generar un montón de problemas a chicas que estaban en un nivel de autoestima bajo. Era una cosificación constante de las mujeres. No era una cosa menor».
EL ILUSIONISTA
Efe, protagonista de la novela, se cruza con Bruno, un chico que acaba circunscrito en el concepto de ‘ilusionista’, algo que, recalca la autoría, no es una conducta exclusivamente de los hombres. «También hay ilusionistas mujeres».
A través de la relación de Efe con Bruno, queda escrita la conducta de ese tipo de personas que «no quieren comprometerse de ninguna forma pero que te hacen ver que sí están comprometidos», preludio de «desaparecer y echarte la culpa por haberte ilusionado con algo que no te prometieron».
Una forma de ser y estar que «genera una dependencia muy tóxica» para quienes lo sufren, como le ocurre a Flora en el libro, quien «busca constantemente migajas de atención» que terminan por «validarla» cuando las recibe. «Y cuando esa persona desaparece, genera un abismo terrible por la toxicidad de la relación, algo que está a la orden del día».
ENGREÍDA EN LA CAPITAL
De refilón, la obra habla también de esa relación de quien abandona el hogar familiar para desembarcar en la aventura universitaria madrileña. Una nueva vida que ofrece «una nueva mirada, un poco engreída, de creerte más por haber descubierto un mundo nuevo».
Así, relata en el libro cómo «se confunde la movilidad con el crecimiento» en esos casos. «Había confusión entre moverse de ciudad y crecer. Es algo generacional», indica.,
Efe, tal y como se le relata en el libro, «es una chica de 18 años que de repente cree que ha descubierto un mundo al que sus padres no pueden acceder», e incluso atesora una «mirada soberbia» al pensar que su familia «no ha experimentado las cosas» que ella logra transitar al llegar a Madrid. Es así como la protagonista «quiere desligarse de esa capa de ciudad pequeña que lleva encima».
La autora, en este punto, recomienda mirar la vista atrás, tal y como hace en el libro. «Todo lo que nos pasa en el presente viene del pasado». «Todos tenemos algún anclaje con el pasado al que volver».
PRESENTACIÓN CON ELVIRA LINDO COMO COMPAÑERA
El libro de Lucía Taboada se presenta este jueves, 5 de noviembre, en la librería Grant, y lo hace con Elvira Lindo como maestra de ceremonias. «Me hace mucha ilusión, es un referente, su Manolito Gafotas es el pilar fundacional de mi gusto por la lectura»:
Taboada, que ha trabajado con Elvira Lindo en la Cadena SER, admite que es «increíble» contar con su batuta para presentar el libro.
Periodista de profesión, y con libros publicados en trincheras más allá de la novela, Taboada se ha adaptado a la labor de novelar aprendiendo a no ir al grano. «Y le he cogido el gusto».

