La catedrática Dolores Vilavedra, recientemente elegida presidenta del Consello da Cultura Galega (CCG), ha tomado posesión de su cargo este viernes en un acto que ha tenido lugar en la sede de la institución en Santiago y que ha contado con una amplia representación del ámbito político, institucional, académico y cultural. «Combatiremos la desinformación y la banalidad con las herramientas de la razón, la investigación y la creatividad», ha declarado.
«Queremos que el Consello sea una caja de resonancia de las grandes voces de la cultura contemporánea gallegas y no gallegas. Será una prioridad de este equipo hacer visible el compromiso de esta institución con la sabiduría, la capacidad de análisis y reflexión con el espíritu crítico y con el valor del conocimiento científico», ha aseverado la nueva presidenta.
Durante su intervención, ha situado la producción de un conocimiento «transversal e interdisciplinar» en el centro de la misión de la institución y ha apelado a «continuar a mantener la diversidad disciplicar apostando al mismo tiempor por la divulgación y por la excelencia».
«Inicio con la ilusión de quien emprende una aventura, un viaje cuya meta es una Galicia en la que se den las mejores condiciones para el desarrollo de unas prácticas culturales independientes y plurales que refuercen la democracia, que combatan las desigualdades y que nos ayuden a pensar nuevas fórmulas de vida que nos hagan más libres y felices para enfrentarnos con éxito a los desafíos presentes y futuros», ha añadido Vilavedra.
Asimismo, ha asegurado sentirse «abrumada» por «el honor que supone suceder en la presidencia a figuras tan destacadas como Ramón Piñeiro, Figueira Valverde, Carlos Casares, Ramón Villares o Rosario Álvarez», pues «dejaron muy elevado el nivel de exigencia y excelencia que lleva aparejado asumir este cargo».
También ha reconocido la importancia social de convertirse en la segunda mujer en presidir la institución, un hecho que ha definido como «la constatación irreversible de un cambio social» que muestra a la sociedad gallega como «una sociedad más justa, más diversa» y al CCG como «una institución firmemente comprometida con estos valores».
Por su parte, la presidenta saliente, Rosario Álvarez, ha definido su mandato como «colaborativo, participativo y no presidencialista» y se ha despedido «con satisfacción por el trabajo hecho, con gratitud y con muchísima esperanza». «Me retiro son una sensación dulce, de tarea hecha y camino compartido en buena compañía y, sobre todo, con gratitud», ha concluido.
VILAVEDRA OFRECE AL GOBIERNO «LEALTAD Y RESPETO»
Entre los asistentes en el acto, se encontraba el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda; el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices; el conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos; la alcaldesa de Santiago, Goretti Sanmartín y la rectora de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Rosa Crujeiras, entre otrros.
Allí, el presidente gallego ha agradecido a la presidenta saliente por «su lealtad, amabilidad y por estar siempre dispuesta a escuchar desde la responsabilidad», asimismo, ha reconocido «su legado». También ha tenido palabras para la nueva presidenta y ha asegurado que «su éxito será el éxito de los gallegos».
«La cultura es una esfuerzo compartido, por eso es necesario que sigamos uniendo fuerzas», ha destacado y ha defendido que Galicia «atraviese un ciclo cultural muy bueno y el sector no para de crecer».
«Tenemos retos por delante, espero que este año sea el año del Pacto pola lingua», ha destacado. «Entendremos la gestión cultural como salvagurda de nuestra identidad, apelo a que sigamos trabajando unidos para que Galicia siga siendo referente», ha concluido.
En esta línea, la presidenta del CCG ha ofrecido al Gobierno gallego «lealtad y respeto institucional, máxima colaboración y la voluntad de mantener activos canales de comunicación fluidos». Sin embargo, también ha recordado la autonomía orgánica del Consello como condición para garantizar su independencia.
LÍNEAS DE ACCIÓN
En cuanto a las líneas estratégicas de su mandato, Vilavedra apuesta por reforzar el Observatorio de la Cultura Galega, impulsar los derechos culturales, ampliar los públicos de la institución y adaptar el Consello a los retos del presente y del futuro.
Entre las primeras iniciativas avanzadas figuran la elaboración de un informe sobre la lectura en Galicia y la puesta en marcha de un plan cuatrienial de digitalización.
Otro de los ejes de su discurso ha sido el refuerzo del trabajo en la Red, así, ha apostado por ampliar la colaboración con el asociacionismo cultural, el sistema educativo, los centros de estudios gallegos en el exterior y las nuevas diásporas.
Además, ha expresado un compromiso «como ciudadana y como presidenta» en la defensa de la lengua gallega, y la necesidad de favorecer unas condiciones de uso, transmisión y difusión que «aseguren su futuro».

