El programa de trabajos estimado en más de un millón de euros de la Muralla de Lugo –que este domingo cumple 25 años como Patrimonio de la Humanidad– aún está pendiente de adjudicación, mientras que un estudio encargado por la Xunta indica que la estructura sufre de diversas «patologías» relacionadas con su estado de conservación.
El pasado 17 de octubre, la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude abrió una licitación para que se realicen, durante los dos próximos años, obras de conservación y recuperación de la Muralla por un presupuesto base de 1.020.214,60 euros, IVA incluido.
La memoria justificativa del contrato, recogida por Europa Press, menciona a lo largo de sus 379 páginas «deficiencias varias en el estado de conservación general de la Muralla», como en sus «adarves y lienzos» y también escaleras «descubiertas o por descubrir».
Otros problemas clasificados de «puntuales» fueron detectados en la instalación de electricidad y de iluminación y que, según se especifica en el documento, son «propios de un sistema» que funciona diariamente y en el que se han podido señalar fallos en circuitos, bombillas fundidas, luminarias en mal estado y cristales rotos.
Asimismo, este «exhaustivo» estudio de la Muralla, encargado por la Xunta a arquitectos, apunta a diferentes causas para el estado de degradación del monumento, que pueden ser la «propia configuración» de la estructura, agentes atmosféricos o vandalismo, entre otros.
Así las cosas, al abrir la mesa de contratación de las intervenciones, el día 11 de este mes, tres empresas demostraron interés y presentaron ofertas al Gobierno gallego. En concreto: Obras Gallaecia, S.L hizo una oferta por 795.184,98 euros.; UTEs Citanias – Rafael Vega y Restauraciones, por 833.287,68 euros ; y Construcciones Luis J. Sánchez, S.A. (Resconsa), por 838.810,32 euros.
No obstante, todavía no está definida qué compañía realizará los trabajos. El siguiente paso, tal y como se ha señalado en el procedimiento gestionado por el área de contratos públicos, es la elaboración de un informe técnico por el servicio de arquitectura de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural que «valorará las ofertas» y decidirá qué compañía llevará a cabo el proyecto.
ACTUACIONES PRIORITARIAS EN UNA MURALLA VIVA
El director xeral de Patrimonio Cultural de la Consellería de Cultura, Ángel Miramontes, entrvistado por Europa Press, no ha sabido precisar cuándo se concluirá la licitación para el nuevo programa de trabajos en la Muralla, pero ha asegurado que las intervenciones en el monumento son «prioritarias para la Xunta de Galicia».
Además, ha detallado que en estos concursos se activan los procedimientos burocráticos para evaluar la capacidad económica de la empresa, su experiencia arquitectónica y antecedentes similares en proyectos de esa envergadura.
«Ya llevamos muchísimos años trabajando. Hay un plan director, que es fundamental, y que es un poco para eso, hacer una evaluación, un diagnóstico (de la Muralla). Toda esta fase va muy avanzada», ha subrayado Miramontes.
Por ello, en el contexto del plan director que ha mencionado, el representante de Patrimonio ha recalcado que se hicieron actuaciones en el conjunto monumental sin parangón «en ningún otro espacio, a escala internacional».
Por otra parte, preguntado sobre el inicio de las tareas de limpieza de vegetación en la Muralla –servicios que según la memoria justificativa del proyecto deberían haber empezado el pasado octubre–, el director ha explicado que «hay peculiaridades», como el hecho de que el monumento haya pasado a tener un reconocimiento a nivel internacional por su «biodiversidad». «Está siendo reconocida como una muralla viva», apunta.
Teniendo esto en cuenta, el director xeral de Patrimonio ha incidido en que los trabajos de mantenimiento «se van marcando» según esas características que, ahora, también consideran la biodiversidad del monumento.
UNA LLAMADA A LAS 4.30 HORAS
Fue sobre las 4.30 horas de la madrugada del 30 de noviembre del año 2000 cuando el entonces alcalde de Lugo, José López Orozco, se enteró de que la Muralla Romana pasaría a estar incluida en la prestigiosa lista de Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
El exalcalde del municipio gallego, que ocupó el cargo entre 1994 y 2015, recuerda que aquella madrugada sólo se supo que el monumento estaba entre los elegidos por el Comité de Patrimonio Mundial porque, «casualmente», había un periodista lucense en Australia que hizo llegar la novedad a Galicia.
«Se lo comuniqué a los otros miembros de la corporación. Salimos a la calle, las iglesias repicaron, tocaron las campanas, nosotros tiramos unos fuegos y colocamos un gran cartel en la fachada del ayuntamiento que decía: ‘Lo conseguimos entre todos'», ha rememorado en una entrevista concedida a Europa Press.
Así las cosas, Orozco ha subrayado que lo más importante aquel año fue la participación de los lucenses en la campaña de reconocimiento mundial de la Muralla, que la población sintiera el logro «como una obra suya». «Fue una gran suerte para Lugo y, ahora, está la obligación de cuidarla, quererla y darla a conocer», ha enfatizado.
Tras la distinción, el exalcalde recalca que hubo un «cambio de mentalidad» en Lugo y en toda Galicia: «Todo el mundo tuvo interés en que la Muralla de Lugo consiguiera ese galardón». Para él, la Unesco se dio cuenta de que la campaña no venía solamente de la mano de una élite, sino del «conjunto de la sociedad».
Respecto al futuro de la Muralla y su conservación, el exalcalde considera que es preciso avanzar con el proyecto de peatonalización y mejorar las condiciones del centro histórico para que el espacio monumental sobreviva «otros dos mil años».
MEMORIA
La memoria justificativa del programa de conservación de la Xunta recoge que la decisión de galardonar la Muralla con la distinción se dio a conocer en la 24ª sesión el 30 de noviembre de 2000 en Cairns (Australia).
Sin embargo, meses antes, en junio de aquel año, la Oficina de Patrimonio Mundial de la Unesco, reunida en París, ya había calificado la candidatura como «el mejor ejemplo vivo de fortificaciones militares romanas del período».
«El bien representa un ejemplo excepcional de un tipo de edificio o de un conjunto arquitectónico o tecnológico, o de un paisaje que ilustra una o varias etapas significativas de la historia de la humanidad», resaltó la institución.
En concreto, la Muralla tenía 70 competidores en Cairns, de 43 países y ocupaba el puesto número 987 del concurso.
En cualquier caso, logró ser seleccionada por el Comité de Patrimonio Mundial al tener la candidatura evaluada por 21 expertos de Australia, Bélgica, Benín, Canadá, China, Colombia, Cuba, Ecuador, Egipto, Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Malta, México, Marruecos, Portugal, República de Corea, Sudáfrica, Tailandia y Zimbabue.

