El pleno de la Real Academia Galega (RAG) ha acordado este viernes que las Letras Galegas de 2022 homenajeen a Florencio Delgado Gurriarán (Vilamartín de Valdeorras, 1903 – Fair Oaks, Estados Unidos, 1987), escritor, editor literario y activista político y cultural del exilio gallego en México.

Su candidatura ha obtenido 14 votos, frente a los cuatro de la candidatura de Ánxel Casal y García Lorca, otros cuatro se ha llevado Fiz Vergara Vilariño, mientras un académico votó en blanco.

La candidatura seleccionada este viernes ha estado impulsada por los académicos y profesores Xesús Alonso Montero, Ramón Villares Paz y María Rosario Álvarez Blanco.

El presidente de la RAG, Víctor Freixanes, ha valorado la figura del homenajeado como poeta de las tierras de Valdeorras, que escribió con el «enxebrismo de la zona», al usar las características dialectales de esa comarca ourensana.

Freixanes ha resaltado también la importancia de poner en valor el exilio mexicano, del que «no se habla tanto» como de otros países de Latinoamérica en los que hubo exiliados gallegos.

Por su parte, Xosé Alonso Montero ha explicado la figura de Florencio Delgado Gurriarán y ha valorado las otras candidaturas. Así, ha dicho tener «las emociones a flor de piel», ante la victoria de una figura que representa «una vida cívica verdaderamente plausible y encomiable».

Además, ha considerado que la opción de García Lorca daría a la literatura gallega «un carácter internacional», y que aunque no sea votado en esta ocasión, no quiere decir que no lo sea en el futuro, igual que la se Fiz Vergara, que también elogió.

ACTIVISTA CULTURAL

Florencio Delgado Gurriarán fue abogado de formación, pero desarrolló una carrera como poeta, articulista, editor literario, pionero en la traducción poética interligüística y puente entre la Galicia exiliada y la Galicia de interior.

Como activista cultural, fue promotor de iniciativas como el Padroado de la Cultura Galega en México (en 1953), la revista ‘Vieiros’, que dirigió con Carlos Velo y Luis Soto, la audición radiofónica ‘Horas de Galicia’, que estuvo en antena durante dos décadas, y otras publicaciones de carácter político y cultural.

Delgado Gurriarán fue un miembro muy activo del Partido Galeguista de Valdeorras y llegó a México tras escapar de Francia en el año 1939. Lo hizo a bordo del ‘Ipanema’, un barco que llevó a otros refugiados como Roxelio Rodríguez de Bretaña, Andrés Valín, Carlos Tomé, Johan López Durá, Serafín Ferro y Elixio Rodríguez.

Cuando llegó a América, continuó con su compromiso cívico y cultural que desde muy joven lo acercó a las Irmandades da Fala y al Seminario de Estudos Galegos, del que fue socio protector.

FIGURA COMO POETA

Su figura como poeta abarca cinco décadas en las que publicó en revistas, periódicos o libros. En 1934 salió su primer poemario, ‘Bebedeira’, con el que participó en la renovación de la estética de la poesía gallega.

En el exilio, momento en el que la cultura gallega vivía su peor momento en España, pero un gran momento en México o Buenos Aires, publicó ‘Cancioneiro da loita galega’ (1943), que fue la primera publicación del Partido Galeguista en México.

También destaca ‘Poesía inglesa y francesa vertida ao galego’ (1946), en que la que tradujo poetas consagrados de la literatura universal al gallego.

VIEIROS

‘Vieiros’ (1959-1968) fue otro gran logro de Delgado Gurriarán en México. En sus páginas dialogaron voces del exilio mexicano que hablaron sobre Galicia.

Gracias a esta publicación conoció a distintos intelectuales que facilitaron la publicación de nuevas obras en Galicia. Así llegaron ‘Galicia infinda’ (1963) en la que habló de Valdeorras y también incluyó un capítulo de ‘Poemas mexicanos’.

Sus dos últimos volúmenes: Cantareras (1981) y ‘O soño di guieiro’ (1986) también fueron publicados en la tierra natal del autor homenajeado en las próximas Letras Galegas.

Florencio Delgado Gurriarán fue elegido miembro de la Real Academia Galega en el año 1981 en reconocimiento a su labor como escritor y activista cultural desde el exilio. Falleció en 1987 a los 83 años en la casa de uno de sus hijos, en California.