La rebelión, la modernidad, la experimentación y la libertad han sido una constante en la vida y obra de Xela Arias, una figura que rompió con los cimientos y las estructuras arcaicas, con los roles predefinidos y que explotó el lenguaje para edificar una independencia estilística y conceptual que sigue de plena actualidad.

Jóvenes de toda Galicia se identificaron con su discurso marcadamente urbano, dialogaron con sus versos y recogieron el testigo de una voz que llevó al límite el género poético y promovió la interacción de la palabra y la escrita con la música, la imagen e incluso la improvisación.

Alba Cid fue la primera ganadora del certamen poético Xela Arias, impulsado por el IES A Sangriña da Guarda, pero también del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández de 2020.

En una entrevista con Europa Press, la autora ha recordado la conexión que sintió entonces con la homenajeada este 17 de mayo, la vigencia de sus palabras y la familiaridad que inspira su trayectoria en el panorama literario.

«Creo que es una figura muy diferente. Puede imantar un entusiasmo muy diferente porque en cierto modo nos ofrece una especie de sentimiento de proximidad que no se da en otros casos», ha señalado, tanto por formar parte de una generación muy cercana a efectos cronológicos como por sus primeros pasos en certámenes literarios.

Es por ello que rechaza la visión generalizada de que la poeta tuvo una obra «breve» ya que cuenta con muchos escritos en fanzines y publicaciones, en los que se constataba que Arias no respondía «a tiempos que no fuesen los propios» y ya hacía gala de ese «inconformismo», de esas resistencias y esa fractura del lenguaje presente en cada poemario con voluntad «de abrir nuevos caminos».

NO EXISTE EL EQUILIBRIO

Para la escritora Yolanda Castaño, Xela Arias representa «un modelo y un referente en una época en que no había muchas mujeres escribiendo» y que, «lejos de seguir modelos ajenos», creó el suyo propio y se convirtió en «una auténtica precursora de lo que vendría mas adelante» en su generación, con una figura autoral «transgresora» y «alejada de los púlpitos y las academias».

«Se situó por voluntad propia en los márgenes y alguien que decide eso tiene por lo menos la admiración de esa valentía, de no comulgar con el poder y colocarse en lugares que la podrían dejar incluso a la intemperie por momentos, pero dueña de sus propios deseos y en la búsqueda de la propia felicidad», ha considerado.

Arias publica su primera obra en 1986, ‘Denuncia do equilibrio’, de la mano de Edicións Xerais de Galicia, ahora reeditada y con prologo de Olga Novo, autora reconocida con el ‘Premio Nacional de Poesía’ del 2020.

«Ya se ve la poeta que ella va a ser. Ese título denuncia precisamente la falta de equilibro social, profundo, y esa búsqueda esencial de la independencia personal», ha trasladado Novo, sobre esta obra que está «asentada en principios muy básicos de su personalidad» y en los que «va a insistir en obras siguientes» hasta ‘Intempériome’, para muchos su poemario más pulido.

ROMPER LAS BARRERAS

Cuatro años después, ya en los 90, sale a la luz ‘Tigres coma cabalos’, una obra «pionera» y un ejemplo de la vocación de la autora por romper las barreras del lenguaje y en la que sus poemas dialogan con una serie de fotografías realizadas por su expareja, Xulio Gil.

«Muestran cuerpos desnudos, el de ella y de otros, y la recepción no acompañó realmente al sentido que ella quería de aquella obra. El de la belleza, de la libertad de los cuerpos que se acercan, se aproximan y se aman. Un canto a la libertad», ha destacado Olga Novo, animando a releer y recuperar una obra que permite «celebrar esa diversidad», sin tabús.

Fue precisamente este mestizaje de formatos y lenguajes lo que la sitúa como una avanzada a su tiempo.»Fue una precursora en la fusión de la poesía con otras disciplinas creativas y se aventuró a bajar la poesía del sillón del lector, adelantando lo que caracterizaría la ética y la estética de los 90 a nuestra generación, buscando la conexión con el lector y llevarla a pie de calle», añade Castaño.

VISIÓN DE LA MATERNIDAD

Berta Dávila llegó a Xela Arias a través de ‘Intempériome’, aunque uno de sus libros «más queridos» es ‘Darío a diario’ (Xeráis, 1996), obra que ella misma prologa en su reciente reedición con motivo del reconocimiento del Día das Letras Galegas.

«Ella, desde una capacidad y una inteligencia lingüística poco común, hace un acercamiento y cuestiona, digamos, la sumisión dentro de la crianza, celebrando la autonomía del hijo a la que se le concede una importancia fundamental y estableciendo símbolos poco comunes en su momento alrededor del amor. Creo que es una manera de acercarse a la maternidad que estaba poco tratada», ha señalado.

Novo incide que en este poemario no se encuentra «esa brecha que entre el hecho de ser mujer profesional, que trabaja, y el hecho de ser madre», y tampoco esa imagen tradicional y patriarcal de «mujer cuidadora».

«Conjuga muy bien en su poemario esa idea de mujer moderna, trabajadora, independente, pero al mismo tiempo madre y feliz de cuidar a su hijo, de buscar para él una independencia, enseñarle a ser libre», ha destacado.

SU OBRA CUMBRE

‘Intempériome’, por su parte, representa el culmen de calidad de toda su trayectoria y de los ejes y temas que marcaron su escrita. «Aparece la voz tan característica de Xela, su estilo tan característico que le llevo años definir, pero en su fruto más logrado. Una obra desprovista de elementos superfluos y en la que consiguió sofisticar el aparato conceptual (más maduro y más complejo), y pulir y depurar el aparato formal», valora Yolanda Castaño.

Este poemario, publicado en 2003 por Espiral Maior, formaba parte además de un ambicioso proyecto entre Arias y el músico Fernando Abreu, con el que buscaba combinar la lectura de poemas, los recitales, con la música más experimental y la improvisación en directo.

A pesar de quedar inacabado por la repentina muerte de la homenajeada, Abreu conservó las grabaciones que realizó a la autora recitando con su voz los textos del poemario, y que ha recuperado a través del espectáculo ‘Vencerse é cousa de se tratar’ combinando literatura, música e incluso cine en directo.

«Siempre me quedó esa idea en la cabeza y cuando se empezó a hablar de Xela para las Letras Galegas tuve claro que ese día terminaba el trabajo. Para cerrar el círculo», ha recordado el músico, que realizó estas semanas el preestreno del espectáculo junto a Pablo Carrera, Mónica de Nut y Roi Fernández.

Todos estos artistas, escritores e intelectuales mantienen encendido el faro de Xela, que Berta Dávila reivindica como la poeta «que no tuvo miedo a arriesgarse» e indagar en lo profundo de sí misma, pero nunca desde una perspectiva vacía.

«Se sitúa al límite en un proceso de indagación muy interesante que está presente tanto como poeta, editora como en sus intervenciones públicas, que son muy lúcidas y valiosas para mí. Muchas de las cosas que dijo y que pensó son tremendamente valiosas aún ahora y es un placer escucharla. Es una persona que provoca de manera muy profunda muchas reflexiones que cuestionan los fundamentos de todo».