El festival de cine euroárabe Amal se mantiene en el calendario del otoño santiagués pese a la crisis del coronavirus para combatir un año más «la pandemia de la ignorancia y el fanatismo» a través de «la única vacuna que existe: la cultura».

Así se ha pronunciado el director del festival y presidente de la Fundación Araguaney, Ghaleb Jaber Martínez, en la presentación de la cita celebrada este jueves en compañía del alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo; y el secretario xeral de Cultura de la Xunta, Anxo Lorenzo.

El festival reduce este año el número de proyecciones, que pasan de diez a cinco, todas ellas en el Teatro Principal, donde estarán disponibles 60 butacas para cada una de las películas y documentales que se ofrecerán del 26 al 30 de octubre.

El film ‘It must be heaven’ del palestino Elia Suleiman abrirá el festival el lunes 26, que continuará el martes con el documental ‘Gaza’, en el que los irlandeses Garry Keane y Andrew McConnell retratan el día a día de los ciudadanos que habitan en el epicentro del conflicto palestino-israelí.

El miércoles llegará al Principal la cinta marroquí ‘Adam’, la ópera prima de Maryam Touzani, en la que aborda en clave femenina la capacidad de la sociedad para ejercer como «escudo protector».

‘The Cave’, nominada a Mejor Documental en los Óscar 2019, ocupará la noche del jueves con su retrato del papel de las mujeres médicas en la guerra de Siria. El broche final a 18ª edición del festival Amal será a cargo del ‘Tel Aviv on fire’, una reflexión en clave humorística del conflicto palestino.

Además de las sesiones (todas ellas a partir de las 22,00 horas por un precio de 3 euros) el festival se complementa este año con la inclusión de un apartado específico dentro de la plataforma Filmin, donde podrán verse 20 de las mejores películas que han pasado por el festival en sus 18 años de vida.

También sigue adelante, adaptada a las circunstancias sanitarias que obliga la pandemia, la «tercera pata» del certamen, como ha definido Ghaleb Jaber Martínez, a la semana gastronómica de temática árabe que acoge el restaurante Caney coincidiendo con la celebración de Amal.

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El director del festival ha puesto el acento en la necesidad de continuar adelante este año a pesar de la pandemia, un gesto que ha sido aplaudido por la Administración autonómica y el ayuntamiento, entidades colaboradoras con el certamen.

«Es una enorme satisfacción que se mantenga esta programación y que un año tan atípico como este se puedan mantener los tres festivales de cine de la ciudad», ha dicho el alcalde santiagués, en referencia a Curtocircuíto (clausurado el pasado domingo), Amal y Cineuropa, que se celebra cada año en el mes de noviembre.

Por su parte, el responsable de Políticas Culturales de la Xunta también ha ensalzado que el festival continúe un año «en el que lo más fácil sería no hacerlo», por lo que ha mostrado su aprecio por el compromiso de los promotores de «mantener la cultura viva».