El grupo de Tecnología Aeroespacial (ATRG) de la Universidade de Vigo (UVigo) participará en el seguimiento de la misión Artemis II de la NASA, que tiene como objetivo volver a las proximidades de la Luna desde 1972.
Tal como recoge el diario de la universidad (DUVI), la National Aeronautics and Space Administration de Estados Unidos (NASA) confirmó esta semana que el 1 de abril será la primera fecha en la que se intentará lanzar desde el Centro Espacial Kennedy de Florida Artemis II la primera misión lunar tripulada desde los años 70.
La iniciativa, que marca el regreso de una tripulación humana a las proximidades de la Luna, contará con la participación del grupo de la UVigo, integrado en el centro atlanTTic, a través de la cooperación establecida con la empresa tecnológica española Integrasys, seleccionada por la NASA para realizar tareas de seguimiento terrestre de la cápsula Orion durante la misión Artemis II.
En su viaje, la cápsula emitirá señales de radio en banda S que pueden actuar como un faro o latido electrónico y «esta señal será captada por las antenas de la UVigo e Integrasys, que funcionan como los oídos de la misión en la Tierra, para escuchar ese pulso que proviene del espacio profundo», ha explicado el catedrático de la Universidad y director del grupo de investigación ATRG, Fernando Aguado Agelet.
El proyecto es el resultado de un encargo directo de la NASA a Integrasys, junto a la Universidad de Sevilla. Se trata de la única firma española seleccionada para liderar el monitorizaje de las señales de la nave.
Dichas señales serán analizadas por operadores expertos de la empresa y de la UVigo. «Al igual que el tono de una sirena cambia cuando una ambulancia se acerca o se aleja, la frecuencia de la señal de Orión varía según su movimiento. Midiendo con extrema precisión estos cambios de tono en la señal de radio, los especialistas podrán determinar la posición exacta de la nave espacial», ha explicado Manuel Diz Folgar, investigador del grupo ATRG.
La UVigo subraya que el equipo trabajará sin interrupción durante los diez días de la misión para procesar los datos, una tarea de monitorización técnica «vital para garantizar que la nave espacial se mantenga en la ruta prevista por la NASA durante su viaje de ida y vuelta».

