Investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), dirigidos por Ángel Miramontes desde el Instituto de Estudos e Desenvolvemento de Galicia (Idega), trabajan desde el inicio de la pandemia en la creación de mapas de riesgo de la covid-19, que permitirían conocer cómo se propaga el virus y, de esta forma, tomar decisiones «más rápidas y ajustadas» a la situación.

El proyecto, en el que trabajan geógrafos, analistas territoriales, ingenieros y economistas, forma parte del programa de micromecenazgo ‘Sumo Valor’, una iniciativa promovida por la Vicerreitoría de Planificación, Tecnoloxías e Sustentabilidade y apoyada por el Consello Social de la USC. La investigación está financiada, a su vez, por la Axencia Galega de Innovación (Gain) de la Xunta.

Una de las líneas del programa ‘Sumo Valor’, en la que se enmarca la cartografía de riesgo del coronavirus, se centra en la lucha contra la covid-19 a través del apoyo a investigaciones de diferentes áreas de conocimiento que contribuyan a paliar los efectos de la pandemia en la sociedad.

Tanto empresas como particulares pueden apoyar a este tipo de investigaciones mediante microdonaciones –cantidades monetarias o bienes– por un valor no superior a los 3.000 euros. Las donaciones pueden efectuarse a través de la página web del programa: https://www.usc.gal/gl/micromecenado/proxectos/microdoazons.html

ASÍ FUNCIONA EL MAPA DE RIESGO DE LA COVID-19

Para elaborar el mapa de riesgo, el equipo investigador obtiene del Servicio Galego de Saúde (Sergas) los datos relativos a los contagios, que se relacionan con toda la información territorial de la que disponen: municipios, catastros, demografía, envejecimiento y dispersión poblacional; así como otros datos más concretos como la localización de farmacias, hospitales y centros de salud, líneas de autobús y otras variables socioeconómicas como el PIB.

Tal y como se recoge en un comunicado de la universidad compostelana, «la finalidad es conocer cómo se comporta el virus, ya que varía mucho de un ayuntamiento a otro, o incluso dentro de la misma población». Para eso, el equipo genera mapas e informes temporales –semanales y quincenales– que muestran cómo aumenta o disminuye un determinado brote y explican las causas que provocaron esa situación.

Una vez obtenidos los mapas, envían estos resultados tanto a la Axencia Galega de Innovación como al Sergas, lo que sirve de guía para la toma de decisiones «más ajustadas en cada momento».

Durante la primera etapa del proyecto, los investigadores llevaron a cabo análisis territoriales del comportamiento de la covid-19 en toda la geografía gallega. Ahora, en la siguiente fase, analizan el desarrollo del coronavirus «con más detalle», a otras escalas. Se centran también en las siete ciudades gallegas y en las áreas rurales más significativas, junto con aquellos puntos en los que se localiza un mayor número de brotes.

Los investigadores, que colaboran con otros profesionales de diferentes puntos de España, Portugal, América, Sudamérica y Corea, aseguran que el objetivo de este proyecto es «a largo plazo». «Una vez que finalice la pandemia, dispondremos de una radiografía perfecta de como fue evolucionando en el territorio gallego», han manifestado.

En el comunicado han subrayado además que estos mapas ofrecen otras muchas posibilidades, como la combinación de sus datos con los de otras enfermedades –como la gripe común–, ya que la cartografía de riesgo ofrece «una capacidad de análisis muy amplia».