Adega-Lugo ha iniciado acciones judiciales contra la ampliación del polígono industrial de la ciudad, prevista sobre la cabecera del río Rato, al considerar que la actuación urbanística podría ocasionar daños irreversibles en este entorno natural. La organización ecologista ha alcanzado el objetivo económico mínimo que se había marcado para acudir a los tribunales gracias a la campaña ‘Río Rato sen cemento’, que ha recibido más de 200 donaciones.
Para la asociación, esta respuesta demuestra que existe «un importante respaldo social» a la protección del patrimonio natural de Lugo y que «una parte de la ciudadanía está dispuesta a implicarse en la conservación de estos espacios».
El presidente de Adega-Lugo, Xosé Manuel Rodríguez, ha destacado que el resultado de la iniciativa va más allá de la cantidad recaudada, ya que también ha contribuido a dar visibilidad a un entorno natural poco conocido. Según ha señalado, «las aportaciones recibidas reflejan la preocupación de la ciudadanía por el futuro de los nacimientos del río Rato y el rechazo a que este espacio desaparezca bajo el desarrollo urbanístico».
La campaña coincide con el hecho de que el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia haya admitido a trámite el recurso contencioso-administrativo que Adega presentó el pasado 3 de septiembre contra el desarrollo del Plan Parcial S5-I, que afecta a la cabecera del río Rato. Esta decisión permite que los tribunales examinen la legalidad de una actuación que, según la organización ecologista, podría comprometer de forma permanente los valores ambientales de la zona.
ESPACIO DE «ESPECIAL INTERÉS»
Adega considera que los nacimientos del río Rato y su entorno constituyen un espacio de especial interés ecológico, en el que conviven pequeños cursos de agua, zonas húmedas, charcas, robledales y bosques de ribera. Estos elementos contribuyen a la regulación hídrica de la cuenca y forman parte de un corredor verde que conecta este territorio con el río Miño.
La asociación advierte de que la urbanización prevista supondría una «transformación irreversible» de estos terrenos, debido, entre otros factores, a la impermeabilización del suelo y a la alteración de un entorno que desempeña funciones esenciales para el equilibrio hídrico. La organización subraya la importancia de conservar las zonas húmedas, las masas forestales y las áreas de recarga de agua, especialmente en el actual contexto de cambio climático.
En cuanto a los motivos de la impugnación, Adega sostiene que el proyecto presenta «deficiencias ambientales y de planificación», además de «posibles incumplimientos de la normativa urbanística y ambiental vigente». Entre sus principales objeciones figura el impacto que la actuación tendría sobre los cursos de agua, los humedales y las masas forestales que contribuyen a la recarga hídrica de la cuenca del Rato.
La entidad también alerta de los posibles riesgos de inundación aguas abajo y cuestiona que la ordenación propuesta garantice suficientemente la seguridad frente a estos episodios. En este sentido, considera que no se han aplicado «con el rigor necesario» las medidas preventivas recogidas en la Declaración Ambiental Estratégica.
Otro de los argumentos de Adega se centra en la justificación socioeconómica de la ampliación industrial. La asociación cuestiona que sea necesario ocupar terrenos naturales de elevado valor ecológico cuando, según sostiene, «existen alternativas viables y parcelas industriales vacías» en otros polígonos ya urbanizados del municipio de Lugo.

