Representantes de la Asociación Vecinal ‘A Unión’ de Matamá (Vigo) y de Ecoloxistas en Acción, han presentado este martes en el registro de la Xunta un estudio sobre contaminación atmosférica realizado en las inmediaciones de la planta de Stellantis en la ciudad, y que concluye que las emisiones procedentes de las naves de pintura y lacado exceden los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que esas emisiones están teniendo afecciones en la salud de los vecinos.
En declaraciones a los medios antes de la entrega del documento, Xaquín Pastoriza, coordinador de Ecoloxistas en Acción-Rías Baixas, ha explicado que este estudio refleja, entre otras cuestiones, «picos muy altos» de presencia de partículas en suspensión de diferentes tamaños, y que en algunos casos «rebasan con creces» las recomendaciones de la OMS.
Igualmente, con respecto al muestreo de dióxido de nitrógeno, realizado en 15 viviendas, «el 93% de los puntos detectados superan los valores máximos». Estos datos, ha señalado Pastoriza, coinciden con los datos oficiales de Meteogalicia, y ha añadido que «los datos de más concentración de dióxido de nitrógeno coinciden con la zona de difusión de los talleres de pintura y lacado de Stellantis».
Por otra parte, ha remarcado que hay otras evidencias, como las motas de pintura que aparecen esparcidas en los vehículos estacionados en las inmediaciones de la fábrica y las afecciones en la salud de los vecinos.
A ese respecto, el portavoz de Ecoloxistas en Acción ha explicado que, tras una encuesta a 177 vecinos de la zona, el 44% presentan condiciones de salud relacionadas con la calidad del aire (asma, picor de garganta, cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas o enfermedades pulmonares obstructivas). Además, el 67% de los vecinos califican la calidad del aire que respiran como «mala o muy mala».
Ante esta situación, la organización ha exigido a las administraciones que tomen medidas, y han recordado que una multinacional como Stellantis tiene recursos para cumplir la normativa en materia medioambiental y de salud pública. También reclaman que se haga un estudio epidemiológico de la población afectada. «No se trata de cerrar la fábrica ni mucho menos, sino de cumplir la ley y respetar la salud», ha zanjado.
AMBIENTE «NAUSEABUNDO»
Por su parte, el presidente de la entidad vecinal, Sergio Alonso, ha lamentado que el ambiente en el entorno de la factoría es «nauseabundo» y que los vecinos llevan «años» denunciando la situación, que afecta especialmente a unas 30 viviendas. «Los vecinos están hartos, queremos que esto se solucione de una puñetera vez», ha proclamado.
El representante vecinal ha insistido en que los afectados no tiene «nada en contra» de Stellantis, pero insisten en que «no se puede permitir esto en pleno siglo XXI». «Queremos convivir con Stellantis de una manera sostenible, no así», ha matizado, y ha recordado que han trasladado esta denuncia en numerosas ocasiones, incluido cuando presentaron alegaciones a la ampliación del polígono de Balaídos.
Uno de los vecinos que más sufre esa polución, José Manuel Pérez Arca, ha recordado que las protestas se iniciaron a principios de los años 2000 y ha constatado que «tanto Xunta como Ayuntamiento y Zona Franca le consienten todo (a la fábrica)», y ello a pesar de que la afección se extiende incluso más allá de la parroquia de Matamá, en función de las condiciones atmosféricas y de viento.
«Están demostrando que los vecinos no tenemos ninguna importancia para ellos», ha lamentado, y ha incidido en que la planta no toma medidas para poner fin a esas emisiones contaminantes, pese a tener los recursos para ello.

