La conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, ha apuntado este jueves a la productividad, el talento y la sostenibilidad como los tres desafíos que van a condicionar la competitividad de la economía en los próximos años.
«La industria en nuestro país, y el sector alimentario como parte de ella, se encuentra en una fase de transformación acelerada, donde se mezclan las oportunidades de modernización y crecimiento con importantes desafíos de competitividad, productividad y disponibilidad de talento», ha asegurado Lorenzana durante su intervención en la jornada de presentación del Plan director del sector alimentario 2026-2028.
La conselleira ha incidido en cómo las tensiones geopolíticas y los problemas en las cadenas de suministro están reforzando la importancia de disponer de capacidades industriales propias.
Según ha apuntado, conceptos como autonomía estratégica, resiliencia y soberanía industrial están en el centro de las políticas europeas y españolas. Ha destacado, así, la importancia de la tecnología porque «significa más productividad, menos tiempo, menos costes y más valor añadido».
En el sector alimentario, ha añadido, es «imprescindible» frente a la urgente necesidad de implementar prácticas que disminuyan el uso de agua, energía y plásticos. También ha subrayado que la sostenibilidad ya no es solo una exigencia ambiental.
«La industria que logre integrar sostenibilidad, tecnología e innovación será la mejor preparada para crecer, atraer inversión y helar empleo de calidad en el futuro», ha destacado.
En cuanto al talento, ha señalado que el desafío que hoy comparten prácticamente todos los sectores industriales es poder disponer de personal cualificado. «En plena era digital, las empresas necesitan perfiles cada vez más especializados, capaces de adaptarse a contornos productivos más tecnológicos y complejos».
Esto implica, ha apuntado, formación continua, así como una política de vivienda que consiga atraer trabajadores y tener un territorio atractivo para la inversión.
En este contexto, ha destacado que el Plan director del sector alimentario que la Xunta aprobó el pasado mes de julio con un presupuesto de 216 millones de euros, busca que el sector esté preparado para afrontar todo estos retos y que le supongan una oportunidad a todas las empresas que apuesten por la innovación, la tecnología y por modelos de producción más sostenibles.

