El Inorde, organismo dependiente de la Diputación de Ourense, y la Universidad de Vigo avanzan en el desarrollo del proyecto europeo ‘Viti-Valmo’, que pretende buscar soluciones para mejorar la salud de los suelos vitícolas y reforzar su adaptación al cambio climático.
Tal y como ha trasladado el Gobierno provincial en nota de prensa, el proyecto combina el trabajo científico de la Universidad de Vigo con el papel territorial del Inorde, orientado a acercar los avances al sector vitivinícola, conectar con viticultores, cooperativas, bodegas y administraciones, y contribuir al diseño de estrategias que favorezcan modelos circulares en la viticultura.
El ensayo, a nivel gallego, se está desarrollando en la parcela experimental ‘Pé Redondo’, de Adegas Martín Códax, elegida por la Universidad, y forma parte de una red de pruebas que también se realizan en Alentejo (Portugal) y Occitania (Francia).
Según ha explicado la Diputación, en ella se está ensayando el uso de biocarbón –biochar– obtenido a partir de cepas de vid arrancadas, un material que se incorpora al suelo para estudiar si mejora la retención de agua para hacer frente a los episodios de sequía, la fertilidad, el almacenamiento de carbono y la actividad biológica de los viñedos.
El biochar se obtiene mediante un proceso llamado pirólisis, que consiste en calentar la biomasa con muy poco oxígeno. El resultado es un material sólido, rico en carbono y muy estable, que puede permanecer durante largo tiempo en el suelo. Una de las principales novedades del proyecto es que esta transformación se realiza con un horno móvil a escala piloto, diseñado para trabajar directamente en el campo.
«Queremos estudiar si un residuo habitual del viñedo, como son las cepas arrancadas o incluso los restos de poda de viñedos, puede convertirse en una herramienta útil para mejorar la salud del suelo y reforzar la capacidad de adaptación del cultivo», ha relatado el investigador principal del proyecto, Manuel Conde-Cid.
Por su parte, la labor del Inorde se centra en apoyar la difusión del proyecto en el contexto gallego y español, conectar con los agentes del territorio y definir estrategias territoriales que avancen hacia modelos circulares en la viticultura.
«El objetivo es contribuir a que Galicia pueda seguir produciendo vinos de máxima calidad sin dañar aquello que les otorga diferenciación: sus suelos», ha indicado el director técnico del Centro de Desarrollo Agroganadero del Inorde, Servando Álvarez.

